Abe busca el poder absoluto en Japón
Internacional
Si las urnas le dan hoy una amplia mayoría tendrá las manos libres para imponer su reforma económica, pero también para cambiar la Constitución pacifista
14 Dec 2014. Actualizado a las 05:00 h.
Japón se encuentra ante un punto de inflexión histórico. La tercera economía del mundo se juega mucho más que el futuro de su política económica en las elecciones de hoy. Si el primer ministro Shinzo Abe logra ampliar su mayoría, como apuntan las encuestas, podrá dedicarse durante los próximos cuatro años a su verdadero objetivo político: modificar la Constitución pacifista.
El primer gobernante de Japón nacido tras la II Guerra Mundial quiere regresar a los fundamentos establecidos en 1955 por su Partido Liberal Demócrata (PLD). Cree que la actual Constitución no se corresponde con la de un país independiente, ya que le fue impuesto en 1946 por EE.UU. tras perder la guerra. Pero Abe aprendió de la experiencia de su primer mandato, que fracasó en el 2007 tras solo un año en el Gobierno. Sus objetivos nacionalistas no lograron entonces gran apoyo entre la población, así que cuando en el 2012 volvió al poder abordó la cuestión de otra manera.
Decepción económica
El conservador apostó por una política económica bautizada como Abenomics, caracterizada por los bajos tipos de interés, las ayudas financiadas con deuda y las promesas de reformas estructurales. Con esas propuestas y con el apoyo de los medios estatales, avivó las esperanzas de poner fin a décadas de deflación y estancamiento. Pero cada vez hay una mayor decepción. Los precios suben más rápido que los salarios y Japón ha entrado en recesión.
Pero Abe no quiere oír hablar del fracaso de su Abenomics y su convocatoria de elecciones anticipadas es una huida hacia adelante, posiblemente una hábil jugada. Sabe que la oposición está divida y nada preparada para unos comicios, y quiere aprovechar esa situación. Sobre todo teniendo en cuenta la caída de su popularidad y que en el 2015 habrá que tomar varias decisiones impopulares, como la reactivación de los reactores nucleares.
La única formación opositora que podría lograr buen resultado es el Partido Comunista, hasta ahora apenas tenido en cuenta. Pero incluso esto podría beneficiar a Abe. «Seguramente los comunistas quitarán a otras formaciones votos de castigo a Abe, sobre todo al mayor partido de la oposición, el DPJ», advierte el analista político Minoru Morita. En otras palabras: la oposición quedaría aún más debilitada.
El partido de Abe puede confiar incluso en lograr por sí solo una mayoría de dos tercios, algo que ahora mismo solo alcanza junto a su socio de coalición, Komeito. Si lo consigue, tendría vía libre durante cuatro años. Pero está por verse si lo aprovecha para abordar las prometidas reformas estructurales que según los economistas tanto necesita el país.
No es esa la única preocupación de Abe. «Seguro que intentará cambiar la Constitución en los próximos cuatro años», opinó el experto constitucionalista Miho Aoi. Primero intentará modificar determinados artículos, antes de abordar el verdadero objetivo: el artículo 9, por el que Japón renuncia a la guerra y a tener fuerzas armadas.
Ya ha eliminado algunos obstáculos de su camino y lo justifica con el aumento de las tensiones en la región. Así, ha permitido que se «reinterprete» la Constitución para ampliar el papel del Ejército. También se flexibilizó la prohibición de exportar armas y entró en vigor una ley para la protección de secretos de Estado que a los críticos les recuerda a la época de la guerra mundial.