La Voz de Galicia

«Salimos de otras y saldremos de esta»

Internacional

redacción /  la voz

Los japoneses en Galicia cuentan cómo viven la tragedia del desastre y la amenaza nuclear

16 Mar 2011. Actualizado a las 06:00 h.

Takahide Tanaka lleva días pendiente de la televisión. Un terremoto, un tsunami y una alerta nuclear han sumido a su país en un caos que él apenas logra imaginar desde O Grove, su residencia de acogida. Su familia, dice, «está bien». Viven lejos de las zonas castigadas, a salvo de momento. Pero algunos de sus amigos están en Tokio: «Tienen mucho miedo con la fuga radiactiva. Y les faltan cosas en los supermercados». Aún así, Tanaka confía en que Japón sea capaz de recuperarse. «Mi país ha pasado por situaciones muy difíciles. Salimos de otras y saldremos de esta», sentencia.

Nada más enterarse de lo ocurrido el viernes, Luciana Mitiko, de 30 años, hija de japoneses, nacida en Brasil y residente en Vigo, corrió a mirar el mapa de Japón para saber si su familia y amigos podrían estar en las zonas devastadas. «No les ha pasado nada, son de Okinawa, pero estoy muy triste y preocupada. Es una catástrofe», señala. Y la inquietud a día de hoy va más allá de los miles de muertos y desaparecidos tras el tsunami. «La gente allá está muy preocupada por las explosiones en las centrales nucleares y los graves problemas económicos que se avecinan. Temen que muchos países no les quieran comprar sus productos por miedo a que estén contaminados, incluso el pescado», explica. Luciana no es tan optimista con el futuro. «Me preocupan las nuevas generaciones, porque se pueden ver afectadas por la radiactividad. Incluso dicen que es peor que las bombas de Hiroshima y Nagasaki», asegura.

«Yo soy antinuclear en un país lleno de centrales», apunta Terumi Moriya, un productor freelance de televisión de 53 años que acaba de trabajar en Lugo. «Es muy grave, es una tragedia total», añade. Él es de los que cree que el Gobierno japonés calla parte de lo que ocurre en Fukushima. «Me creo más lo que cuentan Francia o España. Si Japón presentase la realidad como es, cundiría el pánico», afirma Terumi. Su familia, oriunda de la ciudad de Hamamatsu (entre Tokio y Osaka), no se ha visto afectada por el terremoto y el tsunami, pero la de su esposa, sí: «Son de Sendai, pero no viven pegados a la costa. Ellos están bien, pero mi mujer no logra contactar con una amiga».

La abogada Hiroko Sujikawa se pasó cinco horas encerrada en un tren bala camino del aeropuerto el día del terremoto. Cuando comprobó que su familia estaba bien, decidió seguir con su viaje a Galicia: «Vuelvo el sábado, me preocupa la situación y la salud de la gente».

Información elaborada por R.?Estévez, N. Mirás, X. Vázquez y S.?Basterrechea


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