Las huelgas se extienden y añaden más presión a Mubarak
Internacional
El Ejército intervendrá si las protestas provocan el caos en el país
10 Feb 2011. Actualizado a las 06:00 h.
Los egipcios que exigen la renuncia de Hosni Mubarak ignoraron ayer las advertencias del régimen sobre el riesgo de caos y extendieron su protesta más allá de la plaza de Tahrir hasta las sedes del Parlamento y del Gobierno. Mientras, huelgas y conflictos laborales se extiende por todo Egipto, aumentando la presión sobre el régimen.
Decenas de miles de personas volvieron a concentrarse en la plaza Tahrir (Liberación) un día después de la concentración más multitudinaria. Pero después salieron de la plaza y se desplegaron en dirección a la avenida donde se sitúa la sede del Parlamento. «Venimos a impedir la entrada de los miembros del PND», el Partido Nacional Demócrata de Mubarak, dijo Mohamed Abdalá, de 25 años, junto a otros jóvenes que coreaban consignas contra el jefe de Estado. Los concentrados exigen la disolución de la Cámara y con ese objetivo acamparon a las puertas del Parlamento, bajo un cartel con el lema «Cerrado hasta la caída del régimen».
Disturbios y muertos en el sur
Ayer llegaron a la capital informes de violentos incidentes en El Jargo, una ciudad del sur, donde la policía dispersó el martes a tiros una protesta, matando a tres personas e hiriendo a un centenar, según una fuente de los servicios de seguridad. Al enterarse de la muerte de los manifestantes, los habitantes enfurecidos incendiaron siete edificios oficiales, entre ellos dos comisarías, un tribunal y la sede local del PND.
Los movimientos sociales para reclamar mejores condiciones de trabajo o salariales están surgiendo al amparo de las protestas contra Mubarak. Unos 6.000 trabajadores se declararon en huelga en los arsenales de puerto Said, a la entrada del canal de Suez, así como en varias empresas privadas que operan en este paso estratégico del comercio mundial. Los paros se repitieron, entre otros, en el aeropuerto de El Cairo, en las fábricas textiles de Mahalá (delta del Nilo); la compañía de gas de Fayum y en la gran ciudad industrial de Helwan. Según la web del canal Al Yazira, unos 20.000 trabajadores se encontraban ayer en huelga y los sindicatos están llamando a un paro general, buscando impulsar las protestas contra el régimen.
Sus exigencias pasan por conseguir lo mismo que el Gobierno prometió el lunes a funcionarios y jubilados: un aumento del 15% en sus salarios. Pero además, algunos añaden la renuncia de Mubarak.
Las pasos dados por el régimen (el último un acuerdo ayer para enmendar seis artículos de la Constitución) no han logrado resquebrajar el frente político ni menguar la determinación de la calle, que sigue reclamando que Mubarak se vaya ya. Ante el éxito de la movilización, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, instó a Egipto a acelerar su democratización.
Pero el vicepresidente Omar Suleimán respondió que una precipitación en las reformas podría sumir a Egipto en el caos. Opina que «el diálogo y la comprensión» son la «primera manera de salir de la crisis pacíficamente». La otra «sería un golpe de Estado y queremos evitar eso», advirtió. El ministro de Exteriores, Ahmed Abdul Gheit, fue más allá y advirtió que si hay caos, las Fuerzas Armadas intervendrán para controlar el país».