El sur de Italia o donde las mafias sustituyen al Estado
Internacional
El asesinato del vicepresidente calabrés pone de manifiesto como la Cosa Nostra, la Camorra y la N'Drangheta siguen matando a quienes se enfrentan a sus intereses
17 Oct 2005. Actualizado a las 07:00 h.
La Camorra dejó 50 muertos en el 2004, como el asesinato del sicairo Salvatore Peluso mientras comía una pizza «Hay zonas donde el Estado no existe», denunció ayer el presidente de la Calabria tras el asesinato de su vicepresidente por parte de la N'Drangheta. Aquí, como en otras zonas de Italia, la mafia es una realidad introducida a tal nivel que llegan a constituir un Estado dentro del Estado. La presencia de organizaciones de delincuentes no se manifiesta solo através de delitos de sangre. Hoy es silenciosa y está bien introducida en la economía local con nuevos negocios mucho menos expuestos que el tráfico de droga o de armas, aunque la extorsión ( pizzo ) aún sea importante. Aunque todos los países cuentan con grupos criminales más o menos organizados, sólo en Italia han llegado a un nivel de ilegalidad sin igual. La mafia, o las mafias, como prefieren los expertos, son principalmente tres: La siciliana o Cosa Nostra, la Camorra napolitana y la N'Dragheta calabresa. Aunque cada una presenta sus peculiaridades, en muchas ocasiones los grupos se relacionan. Todos son fenómenos característicos del sur de Italia, zona en la que la sociedad aún se basa en viejos vínculos de clientelismo, terreno fértil para el desarrollo de estas organizaciones criminales. El actual boss siciliano Antonio Provenzano, vive en clandestinidad desde hace cuarenta años al igual que hizo su precesor Totó Riina, detenido en 1992. Aunque la mafia está introducida en todos los niveles, desde la construcción hasta la sanidad, hasta los años setenta las instituciones italianas ignoraban su existencia. Mientras, la Piovra (el pulpo) se enriquecía con negocios ilegales, empezaba a introducirse en las finanzas y en los negocios inmobiliarios, así como en las obras públicas através de empresas de subcontratas o de venta de materiales. Contraataque La guerra a la mafia comienza a dar sus frutos a principios de la década de los 80 cuando la magistratura italiana decide investigar a fondo. Como respuesta, una serie de atentados, el terrorismo mafioso, que culminará en 1992 con los asesinatos de los fiscales Giovanni Falcone y de Paolo Borsellino. Es en esta época cuando se acusa a Giulio Andreotti, varias veces primer ministro, de mantener relaciones con la mafia y favorecer a sus dirigentes. Tras un largo proceso, fue absuelto por prescripción del delito. Con cierta regularidad aparecen casos de políticos cercanos a la mafia como ocurre con el presidente de Sicilia, Salvatore Cuffaro. Si últimamente Sicilia está limpia de sangre, no se puede decir lo mismo de calles de Nápoles, ciudad en la que aún está dando sus últimos coletazos una de las guerras de la Camorra más sangrientas de los últimos tiempos. En la zona norte de la ciudad, los barrios de Secondigliano y Scampia, un grupo de camorristas llamados Spagnoli por haber estado escondidos en la Costa del Sol, se rebeló contra la potente familia Di Lauro. Durante un año, casi a diario aparecía un muerto. Tras numerosas detenciones y redadas policiales, hoy la paz parece haber llegado, y más tras la detención, hace apenas un mes, del capo Paolo di Lauro. El saldo final es estremecedor: más de cincuenta muertos en un año. La «ecomafia» En Nápoles, la Camorra se interesa sobre todo por el tráfico de drogas aunque en los últimos años algunos grupos han empezado a introducirse en el reciclaje de basuras. La ecomafia recoge los vertidos peligrosos y los descarga ilegalmente en zonas agrícolas. Este floreciente negocio parece haber atraido también a la N'Drangheta calabresa que además ya ha puesto sus ojos en la construcción del puente de Mesina (que unirá Sicilia con la península italica), de donde espera sacar pingües beneficios. La agreste zona sur italiana siempre ha sido escondite perfecto para las bandas de delincuentes que actúan secuestrando y extorsionando al tiempo que mantienen una estrecha relación con las mafias albanesas y ex yugoslavas.