Clinton habla de progresos, pero no atisba un acuerdo en la cumbre de Camp David
Internacional
Reconoce que es el tema más difícil que ha tenido que afrontar desde que ocupa la Casa Blanca La cumbre de Camp David para Oriente Medio entró ayer en su séptima jornada sin que se despeje la incógnita sobre si concluirá en un exitoso acuerdo o en el más rotundo fracaso. Bill Clinton, en declaraciones al diario «New York Daily News», rompió el silencio oficial que rodea las negociaciones. Pero sus palabras sólo subrayaron lo que casi todo el mundo ya sabía: que los temas que separan a israelíes y palestinos son extremadamente complicados. Tanto que no se sabrá hasta el último minuto si lograrán un acercamiento. «Dios, es difícil. No es como nada con lo que haya tenido que enfrentarme jamás», dijo Clinton.
17 Jul 2000. Actualizado a las 07:00 h.
JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Sobre los negociadores de Camp David pesa ya la sombra del plazo tácitamente establecido para la cumbre. En principio hoy será su última jornada. Sólo si se atisba seriamente la posibilidad de un acuerdo, cabría un cambio de planes. Se baraja la posibilidad de que, en esta hipotética circunstancia, Clinton renuncie a viajar mañana a Japón, para un encuentro del G-7. En su lugar enviaría al vicepresidente, Al Gore, y él permanecería en la residencia presidencial de Maryland, como mediador entre Yaser Arafat y Ehud Barak. El dirigente norteamericano habló por primera vez de «algunos progresos». No obstante, también insistió en que «no puedo decir que vayamos a tener éxito». «Sería totalmente engañoso si dijera que tengo indicios de que un acuerdo está al alcance de la mano. Eso no es verdad. Pero estamos trabajando con fuerza», añadió. Buen síntoma La dificultad de las negociaciones va mucho más allá de asuntos tan controvertidos como el establecimiento de un Estado palestino con capital en Jerusalén Este. Los problemas residen también en los grupos de una y otra parte que se oponen a que sus líderes hagan concesión alguna. Así lo reconoció Clinton al manifestar que «(Arafat y Barak) saben que si sellan un acuerdo de paz la mitad de sus electorados estarán enojados con ellos durante cierto tiempo». El mejor síntoma de que un entendimiento es aún posible lo consituye el hecho de que las dos delegaciones continúen su trabajo en Camp David. De hecho, el esfuerzo negociador se ha intensificado durante las últimas jornadas, con sesiones que se extendieron hasta altas horas de la madrugada. Parece probable que algunos temas no sean solucionados en Camp David y sean tratados en otra cumbre a celebrarse antes del 13 de septiembre.