Un mapa urbano de contrastes
Galicia
Pontevedra es la única ciudad con más jóvenes que mayores, Ferrol la que más residentes autóctonos tiene, y Vigo, donde hay más extranjeros
16 Jan 2014. Actualizado a las 06:00 h.
Cada vez es más palpable la dicotomía entre la Galicia urbana y la rural, dos realidades en cierta manera todavía engarzadas por las crecientes urbes intermedias. Pero las siete ciudades más pobladas de Galicia presentan notables diferencias entre sí en lo que se refiere a la composición de sus poblaciones y estructura social.
Por ejemplo: en cada kilómetro cuadrado de A Coruña conviven 6.512 personas, o en Vigo 2.725. En Lugo, en cambio, solo 298, o 435 en Santiago, mientras que en toda Galicia la media en dicha superficie es mucho menos asfixiante, ya que únicamente se llega a los 94 residentes dentro de cada diez mil metros cuadrados.
Más diferencias. La edad media de la población gallega es de 45,1 años, pero hay ciudades más jóvenes y otras más veteranas. Ferrol, con los 46,7 años que tiene su habitante tipo se sitúa 3,4 años por encima de la foto que ofrece Pontevedra, hoy la urbe con más empuje generacional de la comunidad.
Para certificar la diversidad urbana de la comunidad, el Instituto Galego de Estatística publicó ayer su primer Panorama dos sete grandes concellos, trabajo estadístico que llega a diseccionar la estructura poblacional de cada una de las urbes en la totalidad de sus distritos y hasta casi por calles.
Dicho trabajo recalca de entrada que las siete mayores localidades ya absorben el 35,9 % de la población de Galicia, 999.907 habitantes en total. De ellos, 50.881 son extranjeros y todas las ciudades, excepto Ferrol, superan el 4 % que supone en la comunidad la población llegada de otros países. Vigo, con 16.831 extranjeros suma con dicho segmento el 5,7 % de su censo, que es de 12.971 en A Coruña (5,3); de 5.669 en Ourense (5,3) y de 4.256 en Santiago (4,4). Ferrol, el extremo contrario, solo retiene en su territorio a 2.140 personas de más allá de las fronteras del Estado, el 3 %, mientras que Pontevedra suma 3.495, el 4,2 de su población.
Uno de los índices que pone de manifiesto la capacidad de atracción de población más allá de su más estrecho ámbito de influencia, el índice de autoctonía, echa por tierra uno de los tópicos poblacionales de la comunidad.
La mayoría de los habitantes de Vigo han nacido en Vigo. Atrás quedan las épocas del despegue demográfico y capacidad de atracción migratoria de la ciudad más poblada, en la que los ourensanos y castellanos fueron legión. Ahora, el 58,9 % de los vigueses han nacido en la ciudad en la que viven, o lo que es lo mismo, 175.001 de sus residentes lo son de nacimiento, 34.018 llegaron de otro punto de la provincia y 37.956 del resto de Galicia.
Solo Ferrol presenta hoy una capacidad de atracción menor, al ser sus ciudadanos autóctonos el 60,8 % del total, por el 57,6 de Pontevedra, el 53,3 de Santiago, 50,1 de Lugo, 47,7 de A Coruña y 46,4 de Ourense capital, que no deja de absorber población del resto de la provincia.
En el conjunto de la comunidad el 56,8 % de sus habitantes viven en el mismo municipio en el que han nacido, señal inequívoca de una baja movilidad y aún menor capacidad de atracción.
Además de representar el menor índice de inmigración, contar con la mayor edad media de la Galicia urbana y la menor movilidad de sus moradores, Ferrol es también la urbe con el peso más determinante de los mayores de 65 años sobre el grupo de menor edad. Por cada cien menores de veinte años hay 165 ferrolanos en edad de jubilación. Su realidad supera incluso la media de la comunidad, donde la relación es de 142 mayores por cada cien jóvenes.
Frente al notable y muy determinante envejecimiento de Ferrol e imposibilidad por tanto de relevo generacional, Pontevedra es la única urbe donde los jóvenes superan a los mayores de 65 años, con cien frente a 93. En Vigo el citado índice de envejecimiento es de 108, y en Lugo y Santiago, de 117.