Compromete el respaldo «sen límites» del Gobierno gallego para que el Xacobeo sea todo un éxito
31 Dec 2009. Actualizado a las 02:00 h.
Como hiciera ya el pasado 25 de julio, Alberto Núñez Feijoo volvió a desfilar ayer por la nave central de la catedral de Santiago detrás de las autoridades purpuradas para actuar como delegado regio en la ofrenda de la traslación del Apóstol. Y nuevamente aprovechó su participación en esta ceremonia, celebrada solo 24 horas antes del derribo de la puerta santa que abrirá el año jacobeo, para hacer un nítido llamamiento a la «unidade» de los gallegos, con el fin de vencer cualquier tentación de «caer no desacougo» y lograr así un país con mayor fortaleza.
El presidente de la Xunta no descuidó en su intervención el guiño a los miles de peregrinos que en el 2010 llegarán a Santiago, para quienes pidió la protección del Apóstol, aunque la sustancia de su discurso se reservó para invocar hasta en tres ocasiones la unidad de la ciudadanía en torno a la acción del Gobierno, curiosamente el mismo día en que el Ejecutivo autónomo se disponía a aprobar el decreto que regulará el uso del gallego en las aulas y que lanzó de modo preventivo a la plaza del Obradoiro a más de 2.000 manifestantes.
Feijoo pidió la «intercesión» del santo para que Galicia no caiga en el desasosiego y pueda ver «na unidade a garantía da súa forza». A la propia figura del Apóstol y a la catedral vinculó el mandatario autonómico el nacimiento del sentimiento galleguista que contribuyó a conformar, dijo, este «país acolledor e aberto ao mundo», tornado ya en una comunidad «forte, democrática e autogobernada» que, según Feijoo, no se puede concebir sin la «unidade» de su gente.