Feijoo premia al sector rural con puestos clave en la Cámara como anticipo de que los birretes los reservará para la Xunta
05 Apr 2009. Actualizado a las 02:00 h.
Feijoo puso cierto empeño en los últimos tres años en acabar con la dicotomía entre la boina y el birrete, que martirizaba internamente su partido. En vísperas de las municipales del 2007, solo un año después de tomar las riendas del PP gallego, creía haber unido ya a las dos grandes familias, cuando proclamó aquello de que las boinas y los birretes «han desaparecido de las páginas de los periódicos».
En gran medida así fue. La boina o el sector de extracción más rural, con Baltar como máximo exponente, se rindió en el congreso de la sucesión de Fraga y puso a los pies del nuevo líder su rueda de afilar cuchillos, que en la política gallega tiene el poder disuasorio de una ojiva nuclear. Pero hay una nueva estirpe de políticos populares, más actualizados y mejor formados, que en gran medida son herederos de los Baltar, Cacharro y Cuíña, los dos últimos desaparecidos ya de la escena política por razones diferentes.
En ese batallón de la