El pub inglés jubila la campana
Galicia
El mundo a los cuatro vientos Entra en vigor la normativa que permite a los bares de Inglaterra y Gales vender alcohol las 24 horas. Se estima que un tercio de los 70.000 establecimientos ampliarán su horario
23 Nov 2005. Actualizado a las 06:00 h.
El tintineo de la campana que anunciaba la última ronda en los pubs ingleses es historia desde hace unas horas. El grifo ya no se cerrará puntualmente a las once de la noche, porque ha entrado en vigor la normativa que amplía los horarios en los que se puede expender bebidas alcohólicas, que en algunos casos alcanzan las 24 horas. Como corresponde a una noticia de largo alcance -el pub es toda una institución en la vida británica y es posible beber en alguno que se ha mantenido inalterado desde el siglo XVII-, la BBC encargó un sondeo que apunta a que en torno a un tercio de los 70.000 bares de Inglaterra y Gales solicitarán un aumento de su horario. Sin embargo, parece difícil que hoy el país se despierte con la monumental resaca de verse convertido en un paraíso alcohólico. Sólo 1.121 negocios contarán con permiso para abrir día y noche, de los que 359 son pubs y clubes. La mayoría son supermercados y colmados que ya disfrutaban de horario continuo, pero que debían dejar de servir alcohol a las once. Tampoco es probable que los pubs no bajen nunca la persiana. Muchos pretenden poder despachar cerveza o vino a los clientes que quieren seguir un partido en un horario intempestivo, cuando se juega al críquet o al rugby en Australia o Nueva Zelanda, por ejemplo. Hasta ahora, debían solicitar un permiso especial de una sola noche. Con esta medida, el Gobierno espera poner al día una normativa que para muchos se había quedado anticuada. Los horarios actuales datan de 1915 y responden también a las presiones de los movimientos de temperancia que propugnaban el abstencionismo entre las clases más desfavorecidas. De hecho, fueron estos grupos los que popularizaron el té al convertirlo en sustituto de la alimenticia cerveza o la perversa ginebra. Ya en 1944 George Orwell escribió un artículo en el que criticaba el alto precio del alcohol y el desfase de los horarios de los pubs ingleses con respecto al resto de Europa. ¿Quién va querer venir aquí de visita?, se preguntaba el autor. Como un eco de su pregunta, el presidente de la Asociación Británica de Cervezas y Pubs, Mark Hastings, defendió la medida gubernamental: «Lo que estamos presenciando es que al fin en este país se nos trata como adultos y tendremos la oportunidad de conducir una vida social después de las once». El Gobierno de Blair también confía en obtener dos efectos beneficiosos de la liberalización de horarios: reducir el número de bebedores compulsivos -el llamado binge drinking - y evitar las peleas cuando cierran los pubs; ambos factores están relacionados. Barra libre al alcoholismo Pero la decisión no convence a todos. El partido conservador y la prensa sensacionalista llevan semanas describiendo un paisaje apocalíptico en el que el sistema se vendrá abajo, minado por la barra libre al alcoholismo. Theresa May, secretaria de Cultura y Deporte de los Tories, cree que se debería haber preparado el terreno antes de adoptar estas medidas. «El Gobierno lo ha hecho todo al revés: tendría que haber solucionado el problema de los bebedores compulsivos antes de ampliar los horarios. Es absurdo». La policía también se ha reforzado en previsión de posibles incidentes, aunque el Gobierno espera que sea una minoría de gamberros la que pueda armar follón. «No se puede penalizar a una mayoría que quiere tomarse una copa tranquilamente por los crímenes de una minoría», sostiene el ministro James Purnell, el encargado de las licencias. A las voces críticas se ha sumado el suegro de Tony Blair. Tony Booth declaró al Daily Mail que se trata de una decisión «atolondrada y peligrosa» y que no equiparará a Inglaterra con Europa. «En este país no bebemos así. Bebemos de forma más primitiva y espantosa, para emborracharnos». Booth no debió de brindar anoche.