La Voz de Galicia

Cinco millones por la casa del Papa

Galicia

Marta D. Brown

Treinta aspirantes han presentado cuantiosas ofertas para adquirir el hogar natal de Joseph Ratzinger en la localidad de Marktl-Am-Inn, en Baviera

23 Aug 2005. Actualizado a las 07:00 h.

El día en que Joseph Ratzinger fue elegido Papa, Claudia Dald tuvo que desconectar el timbre de su casa y echar las cortinas. La vida de esta madre de familia se volvió insufrible desde entonces. Dald vive desde 1999 en la plaza del mercado de la localidad de Marktl-Am-Inn, en la casa natal de Benedicto XVI. El nuevo estatus de su antiguo inquilino lleva hasta allí a diario a decenas de turistas y periodistas que no dejan de llamar a la puerta y de asomar la nariz por las ventanas para intentar atisbar el aire de santidad que llevó a nacer allí a todo un Papa de la Iglesia Católica, el octavo de origen alemán. Pero la penitencia parece haber cambiado la suerte de la propietaria del inmueble, que, harta de las visitas inoportunas, ha decidido mudarse y ponerlo a la venta. A cinco millones de euros han ascendido las mayores ofertas presentadas hasta ayer por los compradores interesados. Un total de treinta candidatos procedentes de Alemania, Estados Unidos y de los países árabes aspiran a conseguir la titularidad de la casa, cada uno con distintos fines. Una conocida familia alemana y un particular de EE.UU. han presentado ofertas en las que se comprometen a utilizarla «en el sentido de la Iglesia y de la fe». Sin embargo, un jeque de Arabia Saudí desea convertirla en residencia de verano. Otro de los postores ha sido el propio ayuntamiento de Marktl-Am-Inn, que, sin embargo, presenta una oferta económica muy pequeña que no aguanta la comparación con sus competidores. Gane o no, el ayuntamiento quiere que la casa sea utilizada como museo, igual que sucede con la de Karol Wojtyla en la localidad polaca de Wadowice. El alcalde, Hubert Gschwendtner, ya ha aprobado la adscripción del inmueble para ese destino, para que los potenciales inversores futuros puedan darle esa finalidad. Según explicó una portavoz de la propietaria, una vez cerrado el plazo de presentación de ofertas se abrirán las negociaciones con seis de esos ofertantes y entre ellos saldrá el ganador dentro de unas cuatro semanas. Joseph Ratzinger nació el 16 de abril de 1927 en esta antigua comisaría de policía de Marktl-am-Inn, de la que su padre era el jefe y en la que vivió durante sólo dos años. La residencia, construida en 1700 y declarada patrimonio protegido, tiene nueve habitaciones y más de 300 metros cuadrados de superficie habitable. El negocio en torno a las pasadas pertenencias papales empezó poco después de la entronización con la subasta en Internet del antiguo Golf que había estado a nombre de Ratzinger, a pesar de que el Pontífice no tiene carnet de conducir. Su propietario, de 21 años, hizo el negocio de su vida al vender por 190.000 euros un coche que había adquirido por una décima parte seis meses antes. El comprador fue un casino de EE.UU. La plaza donde se ubica la casa fue el primer lugar en convertirse en un auténtico plató de televisión el pasado 19 de abril, día en que el antiguo habitante salió al balcón de la basílica de San Pedro convertido en nuevo Apóstol de Cristo. El pasado domingo, el espectáculo volvió a repetirse. Turistas y ciudadanos se concentraron junto a la casa para mandar un saludo al Papa cuando su avión sobrevoló su pueblo natal de regreso a Roma tras su estancia en Colonia con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. El piloto del aparato de Lufthansa, que había estudiado Teología en Ratisbona y fue alumno de Ratzinger, voló suficientemente bajo como para que desde tierra se apreciara el saludo luminoso que procedía de las alturas. En tierra, saludaron al Papa con velas y fuegos artificiales, mientras los bomberos iluminaban con reflectores su concurrida casa natal.
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