El último alijo incautado por Taín llega a las Islas Canarias
Galicia
Crónica | La lucha contra el narcotráfico Una patrullera de la Armada atracó ayer en Las Palmas con los 1.500 kilos de cocaína y los nueve detenidos en una operación dirigida por el juez de Vilagarcía.
Esta vez serán las autoridades canarias las que se tengan que hacer cargo del cuerpo del delito. Una operación contra el narcotráfico es siempre una buena noticia, pero a algunos les complica la vida. Hay que destruir la droga y decidir qué se hace con el barco.
El último botín del juez vilagarciano José Antonio Vázquez Taín, 1.500 kilos de cocaína y nueve detenidos tras el abordaje del buque Doña Rosa por el Servicio de Vigilancia Aduanera y los GEOS el pasado 16 de noviembre, llegó ayer a la base naval de Las Palmas. Y como uno de los detenidos en tierra, Ramiro Somoza, trabajó en tiempos mejores con Sito Miñanco, ayer en Canarias se hablaba de los capos gallegos. Y se hablaba también de otros problemas inherentes al narcotráfico y que también padecen las autoridades gallegas. La droga hay que destruirla, pero no siempre existen crematorios apropiados. Y los barcos no se desvanecen.
Chatarra
El asunto de por sí ya es problemático en Vilagarcía. Desde la llegada de Taín tres barcos han quedado abandonados, provocando sucesos graves en los últimos meses: un incendio y la muerte de un indigente que se ahogó cuando intentaba saltar a uno de esos buques para dormir en su interior.
Pero si en Vilagarcía hay tres, en Canarias hay cuarenta, más que en todos los demás puertos de interés general españoles. Se habla ya de construir un desguace en el puerto de La Luz con una inversión de siete millones de euros.
Total, que con el Doña Rosa serán 41. De momento, el buque y los nueve detenidos, que se suman a otros cuatro en tierra, están bajo la custodia de Vázquez Taín, pero las diligencias están bastante avanzadas y no se descarta que el sumario se envíe en breve a la Audiencia Nacional. De ser así, la tripulación declararía en Madrid y el barco esperaría años por una subasta, desguace o hundimiento final.