Denuncian que Ferrol y Lugo quedarán aisladas de la red gallega del AVE
Galicia
«Los puntos periféricos estarán a cuatro horas de Madrid», reitera Francisco Cal Reactivar el corredor litoral gallego es una apuesta decisiva para el transporte interurbano
24 Nov 2002. Actualizado a las 06:00 h.
El AVE es clave en la futura ordenación territorial y económica de Galicia y la comunidad no puede desperdiciar la oportunidad de conseguir los mejores enlaces. Esa es la principal conclusión que los expertos participantes en el programa El debate , de Radio Voz, formularon ayer. Francisco Cal, presidente de la empresa Leadair y coordinador del capítulo de infraestructuras del proyecto Galicia 2010, apuesta por «fijarse más en los tiempos de recorrido que en las velocidades del tren» para estimar su viabilidad. A su juicio, la frontera de las cuatro horas es razonable, aunque echa de menos una mayor articulación en las comunicaciones interiores por ferrocarril. «En el caso de las autopistas, los enlaces ya estaban fijados desde el principio del plan. Aquí, Lugo y Ferrol quedarán descolgados del nudo principal de la alta velocidad y eso es un precio que no se debería pagar», insistió. Sobre el alto coste de la llegada del AVE a Galicia, Cal recalcó que este proceso no se puede desarrollar con criterios economicistas. «Todos sabemos que el problema de la construcción de las nuevas infraestructuras es de carácter económico. Es evidente que no se puede hipotecar el futuro y ello incluye hacer un tren realmente competitivo», insistió. En esta línea se manifestó el profesor universitario Carlos Nárdiz. «Galicia ya sufrió un error histórico a finales del siglo XIX, cuando se eligieron criterios económicos para la llegada del ferrocarril y se sacrificaron los recorridos más adecuados», denunció. Nárdiz descalificó la utilidad del tramo Lubián-Ourense y reclamó una inmediata conexión con el norte de Portugal para «atender la demanda de cinco millones de personas». Miguel Rodríguez Bugarín coincidió con ese diagnóstico y, además, reclamó centrar la mejora ferroviaria «no sólo en los aspectos relacionados con los pasajeros, sino también con el tráfico de mercancías».