La Voz de Galicia

«A frustración é ver que non se castiga a empresa que puxo o barco no mar»

Firmas

15 Nov 2013. Actualizado a las 06:56 h.

Luis aragunde

Cuando, a principios de diciembre de 2002, el Prestige lanzó contra las Rías Baixas su negro ataque, Luis Aragunde contuvo la respiración. «Recordo aquela incertidume, aquel estar esperando con ansiedade a que chegaran os barcos... Levábase días falando do chapapote, pero aínda non nos enfrentáramos a el en directo. Ata que empezaron a chegar as lanchas completamente negras, e os mariñeiros coas mans e os corpos cubertos de chapapote...», recuerda el ahora alcalde cambadés (PP).

Hace once años, Aragunde aún no era alcalde, pero ya llevaba tiempo ejerciendo de concejal de Mar y de Medio Ambiente. Además, era el jefe de la lonja de Tragove. Así que reunía todas las papeletas para encargarse de coordinar desde tierra a la flota cambadesa que salió al mar a luchar contra el Prestige. Los primeros momentos, dice, fueron especialmente duros. «Estabamos moi asustados. Pensabamos que as rías podían quedar afectadas por décadas, que non se ía poder nin pescar nin mariscar. Estabamos desesperados todos, e a aquela desesperación se unía a falta de medios». Al principio fueron Concello y cofradía quienes tomaron las riendas y, gracias al compromiso de las empresas locales, las grúas, los contenedores y las mascarillas empezaron a llegar al muelle.

Imprevisible

Luego reaccionó la Xunta. ¿Llegó tarde? «O problema que había naquel momento é que ninguén contemplaba que poidera pasar o que pasou. Se hoxe en día volveramos estar naquela situación, hai medios. Están aquí en Cambados, nunha nave perfectamente dotada. O que pasa é que todo o que temos agora tiñamos que telo hai vinte anos», reflexiona el alcalde cambadés.

Confía Aragunde en que Galicia no vuelva a tropezar dos veces en la misma piedra. O en el mismo monocasco. «Igual que hai que ter medios por se isto se repite, hai que ter leis para evitar que se repita, para que os piratas do mar non poidan seguir navegando».

La sentencia del caso Prestige, en cualquier caso, no parece fortalecer esa lucha contra los piratas. Precisamente por eso, la sentencia «sorprende». «A min tamén», reconoce Luis Aragunde. «A gran frustración que todos sentimos ven de aí, de ver que non se castiga á empresa que puxo ese barco no mar. A gran desolación que hoxe sentimos todos procede de que todos queriamos ver como se condenaba ao gran culpable, que é esa empresa pantasma que nin sequera estaba sentada no banquiño»

Luis Aragunde es alcalde de Cambados.

Entonces, el actual regidor era el responsable de la lonja de Tragove, trabajo que compaginaba con su labor en el gobierno local. Era entonces concejal de Mar y Medio Ambiente. Su doble condición lo convirtió en el hombre encargado de coordinar los trabajos de lucha contra la marea negra en el puerto de Cambados.


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