Vida eterna
Firmas
03 May 2013. Actualizado a las 11:18 h.
El Servicio Galego de Saúde tal vez no pueda curarte, pero te garantiza la vida eterna. Porque, mientras se recortan personal y servicios, se mantiene la partida destinada a capellanes, con la que 41 curas del país se reparten medio millón de euros al año. En 1995, el conselleiro Romay los convirtió por decreto en personal laboral fijo del Sergas. Y, desde entonces, ejercen el sacerdocio remunerado con fondos públicos en todos los hospitales gallegos.
Los curas a sueldo de la Xunta, que cobran 13.733 euros anuales de nómina, no pueden hacer radiografías, anestesiar ni escayolar una pierna. Pero imparten sacramentos, que requieren una tecnología mucho más económica. Confesar o uncir a los enfermos sale regalado, en comparación con una tomografía axial computerizada.
Países como Arabia Saudí o Irán son calificados como fundamentalistas. Mientras vivimos en otro donde los sacerdotes son personal sanitario público. De saber tal evolución, a Miguel Servet no le compensaba churrascarse en la hoguera.
Lo curioso es que, mientras el Sergas recorta, los capellanes siguen ahí, cobrando. Circunstancia que, insistamos, no viene del Concilio de Trento ni del Concordato con la Santa Sede. Es una ocurrencia de un gobierno de Fraga.
El Xeral cerrará este verano 190 camas en julio y agosto por los recortes. Y las listas de espera de Vigo se disparan hasta el escándalo.
No hay para médicos, enfermeros o celadores. Pero hay para curas a sueldo. Mi duda es: si profesase yo la religión de los sioux o los apaches, ¿me pondría el Sergas a sueldo un hechicero? Me encantaría un tótem frente a la cama y una tribu de indios bailando la danza del fuego. Cobrando trienios, a mayor gloria de Manitou y del Sergas, por supuesto.
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