La Voz de Galicia

A Penacoba ya llega la luz

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javier benito lalín / la voz

Fenosa comenzó a instalar cableado para dar servicio a la urbanización

23 Jan 2013. Actualizado a las 07:00 h.

Año de nieves, año de bienes. Con la llegada de los primeros copos a la capital dezana también lo hicieron unas gigantescas bobinas de cable descargadas en el campo da festa de Lalín de Arriba. Un material que esperaban como agua de mayo los vecinos de la urbanización de Penacoba y que ya comenzó a ser instalado por operarios de Fenosa. Retomaban los trabajos para dotar de un suministro de energía eléctrica en condiciones a los sufridos residentes en estas viviendas asistidas con luz de obra.

Una falta de potencia que les tiene casi a dos velas, con la calefacción como bien de lujo. En su día decidieron aunar esfuerzos en el desánimo para reclamar una solución y contar con un servicio en condiciones, tanto de luz como de teléfono. Lo segundo lo acaban de conseguir y lo primero está en visos de hacerse realidad a corto plazo.

Pasan ya cuatro años desde que comenzó la cruzada de Penacoba para convertirse en lalinenses de pleno derecho eléctrico. Tuvieron que bregar con la promotora de la urbanización, erre que erre en centrar la diana en la junta de compensación para dotar los servicios de luz y teléfono. Buscaron además la mediación del Concello, que arrimó el hombro para vislumbrar un acuerdo que parecía haberse logrado. Cuando todo estaba encaminado para las ocho familias afectadas, hace aproximadamente medio año se paralizaban los trabajos en marcha. Tocó enfundarse de nuevo las camisetas de sonrojo naranja, como habían hecho hacía meses y «tomar» sin una mala palabra el pleno del pasado diciembre.

Una sesión en la que el regidor, José Crespo, les intentó tranquilizar afirmando que Fenosa y la promotora de la urbanización habían fumado la pipa de la paz. Las obras se podían retomar más pronto que tarde. Ya lo hicieron, con un cableado subterráneo en la oscuridad para iluminar los rostros de ocho familias casi desesperadas. Parece que Crespo tenía razón. Ahora solo queda la cuenta atrás, ojalá que sea la última.


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