Como si se moviera el mapa
Ferrol
En directo | El nuevo tramo Lejos quedan los lentos viajes de una hora entre Ferrol y As Pontes, casi siempre en caravana tras un camión; parece que hubiera cambiado el mapa, las dos ciudades están más cerca
09 Jun 2005. Actualizado a las 07:00 h.
?ongamos, por ejemplo, un día del año 1990. Viajar de Ferrol a As Pontes o al revés obligaba a disponer de como poco una hora de tiempo, lotes de paciencia e igual cantidad de prudencia. El tráfico creciente de camiones cargados de carbón dificultaba la circulación de los turismos convencionales. Cuando llovía, la calzada resbalaba como ninguna, y la grasa de los camiones acababa irremediablemente en el parabrisas del que iba a la zaga, desesperado por adelantar. Poco después entró en servicio el llamado corredor, que era una carretera de dos carriles, pero con pocos viales secundarios, lo que ayudaba algo. En 1995, el corredor se amplió. Con el siglo XXI llegó el primer tramo de autovía, hasta San Sadurniño, después hasta Igrexafeita. Ayer los vecinos de la comarca y los gallegos en general dimos un paso más (no olvidemos que somos los que pagamos) en esta ingente tarea de variar la cartografía psicológica para conseguir que Ferrol esté situado cada vez más cerca de As Pontes. Manuel Fraga, el presidente de la Xunta, presidió el acto oficial, pero son los conductores los que lo celebrarán a partir de ahora. De los 34 kilómetros de autovía programados por la Xunta entre Ferrol y As Pontes, desde ayer están 27 en servicio. Es decir, los automovilistas -y los camioneros- llegan por un vial de cuatro carriles hasta Espiñaredo, que está a las puertas de la villa. Faltan 6.800 metros, que estarán abiertos a finales de año, si se cumplen los ritmos de obra. Los 8,6 kilómetros abiertos ayer al tráfico presentaban el aspecto de las cosas nuevas, con el asfalto muy azul, las líneas horizontales inmaculadamente blancas. Hasta el cielo, sin una nube, y el entorno, casi todo lomas y montes, con muy pocas viviendas a la vista, parecían tender al minimalismo y ayudaban a la simetría (rota por algunas curvas, es Galicia) de la autovía. Los 27 kilómetros que están en servicio terminan ahora en una rotonda, la de Espiñaredo, situada en un alto desde el que se ve la chimenea. Dentro de nada, la AG-64 seguirá hasta el valle.