La Voz de Galicia

Adolfo Suárez, el joven que soñó ser presidente

España

n. blanco redacción / la voz
Una de las decisiones claves de Suárez fue la legalización del Partido Comunista durante la Semana Santa de 1977. En la foto, charla con Carrillo en un acto académico celebrado en Madrid en 1998.

Cronología de la carrea de Suárez desde sus inicios políticos

22 Mar 2014. Actualizado a las 14:37 h.

Adolfo Suárez (1932) marcó una época. Desde sus inicios políticos, dentro del régimen franquista, hasta la instauración de nuestra actual democracia, el expresidente tuvo que salvar enormes escollos y se granjeó la enemistad tanto de reaccionarios como de aperturistas. Su andadura supone un hito entre el pasado de España y el presente. Afirman que, ya de adolescente, Suárez manifestó su deseo de convertirse en presidente. Sueño cumplido.

1932. Conexión galaica. Nace en Cebreros, Ávila, de padre gallego. Mantuvo una excelente relación con A Coruña, donde pasó muchos veranos con tíos y abuela e incluso llegó probar como futbolista en una selección de la ciudad, en el año 1949.

1958. Primeros pasos. El abogado Adolfo Suárez comienza su carrera política integrándose en las juventudes del Movimiento con un puesto en la Delegación Nacional de Provincias.

1965. Cortes y medios de comunicación. Salta de lleno a la arena política como procurador familiar a Cortes por Ávila. Poco después es nombrado director general de Radiodifusión y Televisión. En esta etapa coincide con el ministro Luis Carrero Blanco.

1968. Gobernador. Su línea ascendente le lleva a ser gobernador civil de Segovia. En la prometedora carrera contó con un indispensable aval en la figura de Fernando Herrero Tejedor.

1969. Televisión. Suárez, tras ser el máximo responsable de la programación de Televisión Española, es nombrado director general del ente público.

1973. Turismo. Tras el asesinato por ETA de Luis Carrero Blanco presidirá Entursa, (Empresa Nacional de Turismo). Durante este año comienza a cultivar la amistad de Torcuato Fernández Miranda, figura clave en la transición, y preceptor del príncipe Juan Carlos.

1975. Fin del dictador. En noviembre, Francisco Franco muere tras una larga agonía. Antes, el dictador había nombrado presidente del Gobierno a Arias Navarro.

1975-1976. Líder del partido único. La desaparición de Herrero Tejedor, su mentor político, le abre las puertas a la dirección del Movimiento, primero como secretario general con categoría de ministro y después como consejero nacional, en 1976.

Julio de 1976. «Sorpresa, Suárez presidente». Así titulaba La Voz de Galicia el 4 de julio de 1976 la noticia de la designación de este abogado abulense como presidente del Gobierno por parte del rey Juan Carlos. Suárez competía en las quinielas con López Bravo y Silva Muñoz. La opinión de peso que en el Consejo del Reino ostentaba Torcuato Fernández Miranda pudo ser determinante para que el monarca se decantara por él. Se convertía así, a la edad de 44 años, en el presidente más joven de España.

Diciembre de 1976. Reformas. Suárez emprende el camino sin retorno a la democracia con la Ley para la Reforma Política, aprobada en referendo. Se desmontaba así el régimen del general Francisco Franco desde la propia legalidad.

1977. Un año clave y tenso. La valentía reformista de Suárez tiene como máximos exponentes la supresión del partido único, la amnistía total para los delitos políticos y la legalización del Partido Comunista. Las fuerzas más reaccionarias consideraron esta última concesión como una afrenta. Suárez convoca elecciones generales para el Congreso y el Senado -las primeras libres desde la II República-, de las que saldrá triunfador como líder de su partido, UCD (Unión de Centro Democrático), una amalgama de centristas, populares, democristianos e independientes. Fue ratificado en su cargo por el rey. Con la economía española hundida, el Gobierno de Suárez y los partidos con representación parlamentaria suscriben los pactos de la Moncloa, una serie de medidas que trataban de solventar la aguda crisis financiera. Son aprobados los estatutos de preautonomía de las comunidades históricas, así como el impuesto sobre la renta de las personas físicas.

1978. Carta Magna. El acercamiento de posturas de los principales partidos y el amplio consenso dio lugar al nacimiento de la Constitución, aprobada por abrumadora mayoría en Cortes y luego ratificada por el pueblo español en las urnas ese mismo año. La democracia ya disponía así de unas reglas básicas de convivencia.

1979. De nuevo, presidente. Suárez convocaría elecciones generales para marzo de 1979. Su partido, UCD, vuelve a salir victorioso y se convierte de este modo en el primer presidente de la etapa constitucional española.

1980. Crisis profunda. Este año es una sucesión de escollos para el Gobierno centrista de Suárez. La oposición socialista llegó a presentar una moción de censura, y en las filas de su propio partido comienzan a alzarse voces contrarias a su liderazgo. También la Iglesia se suma a las críticas por la postura contraria ante la ley del divorcio.

1981. Dimisión y golpe de Estado. Un annus horribilis para Adolfo Suárez. Debido a la inestabilidad política y el aparente desgobierno, el presidente presenta en enero una dimisión irrevocable que, según sus palabras, beneficia a España. El rey le concederá, con carácter hereditario, el ducado de Suárez. El 23 de febrero, el coronel Tejero entra en el Congreso arma en mano. Suárez, todavía presidente en funciones, y Gutiérrez Mellado hacen frente a los asaltantes. Pocas fechas después de la asonada, le sucede como presidente Leopoldo Calvo Sotelo, también de UCD. El fallido golpe de Estado del 23-F supone el principio del fin de los nostálgicos del franquismo.

1982. Declive político. Las disputas internas en Unión de Centro Democrático lo llevan a desvincularse del mismo y a fundar el Centro Democrático Social (CDS), una nueva formación que no conseguirá cumplir las expectativas iniciales. Es el año del triunfo del socialista Felipe González, con quien aseguraba mantener una excelente sintonía, en las elecciones generales y, con la llegada de la izquierda al poder, el definitivo olvido de las dos Españas. La democracia se consolida.

1991. Despedida política. Las consecutivas debacles electorales del CDS en comicios locales y autonómicos influyeron enormemente en la decisión de Adolfo Suárez de abandonar la escena política. Presenta la dimisión como presidente del partido y, meses después, de puño y letra, envía la renuncia a su escaño al presidente del Congreso de los Diputados. Tras su exilio del mundo político se deja ver en actos esporádicos de apoyo a su hijo Adolfo Suárez Illana, que militó en las filas del Partido Popular e incluso se presenta en el 2003 como candidato a presidir la comunidad de Castilla-La Mancha.

2000-2014. Perseguido por la enfermedad. Los problemas de salud persiguieron su vida. Primero, la muerte de su mujer Amparo Illana y, en el 2004 la de su hija Mariam, ambas de cáncer. En el 2005 se hace público que el expresidente padece alzhéimer. La última aparición de carácter semipúblico de Adolfo Suárez fue una recepción privada de los reyes en el palacio de la Zarzuela.


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