La Voz de Galicia

Una mirada a las tierras gallegas desde la añoranza

España

Marina de Miguel madrid

A través de sus composiciones, la pintora coruñesa consigue que el espectador se sumerja en un bosque hasta que el mar desvía su atención

02 Oct 2002. Actualizado a las 07:00 h.

«¡Quiera el cielo que otro más afortunado que yo pueda describir en sus colores verdaderos los cuadros encantadores que por aquí se encuentran...» reza uno de los poemas que Rosalía de Castro dedicó a sus amadas tierras gallegas. Como si esta plegaria se hubiera hecho carne, Carmen Gallego, que hasta el 30 de octubre expone en la Casa de Galicia en Madrid, capta en sus lienzos la verdad de aquellos paisajes y costumbres transmitiendo en cada sutil pincelada sus recuerdos y vivencias. El espíritu se regocija cuando el visitante, a través de una larga mirada, acepta el solitario y tranquilo paseo bajo la protección de los árboles que se propone en El Bosque. Pero la atención se distrae en el mismo instante en que se percibe el sabor del mar. Entonces, los viejos barcos y el desconchado astillero de una pequeña aldea se tiñe con la violácea luz del atardecer mientras que un marinero regresa a casa tras la dura faena. Gracias a los intensos colores con los que la artista coruñesa restaca cualquier objeto de las oscuras sombras, parece que la vida no quiere abandonar todavía a la delicada begonia que reposa en una maceta. Los bodegones de vasijas y jarras, elementos pertencientes a la cultura, reflejan la sencillez del quehacer cotidano, aunque pueden engañar a los sentidos por la maestría con que están realizados las piezas de barro y porcelana. Incluso en los hogares, con sus modestas cocinas de lumbre y desnudas paredes, se vilsumbra la personalidad de esta pintora que busca en su propio entorno la fuente de inspiración. Para aquellos a los que estos lugares y escenas no resulten extraños, quizá sea la añoranza el sentimiento que inunde el corazón después de contemplar los cuadros.


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