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Una segunda oportunidad

Escuela

> Ana T. Jack
Una de las claves para recuperar es recopilar todo el material necesario

Cómo superar los suspensos de la primera evaluación

16 Jan 2019. Actualizado a las 05:00 h.

 

 

La actitud que muestran los estudiantes ante sus propios suspensos ya nos da una idea bastante aproximada sobre la probabilidad que tienen de superar (o no) esas asignaturas a medio plazo. Carlos Pajuelo Morán, autor de Cómo sobrevivir a los suspensos de tu hijo, clasifica de forma desenfadada a varios tipos de suspendedores, como por ejemplo:

 

 

1 El suspendedor sobrado. Es aquel que, presentando un boletín de notas con media docena de suspensos, es capaz de mirar a sus irritados padres con cara de incredulidad mientras les dice con una seguridad pasmosa: «Cómo os ponéis por nada, si las voy a recuperar». Este tipo de suspendedor hace un repaso por cada una de las asignaturas que ha cargado de tal manera que es capaz de demostrar que seis suspensos, en realidad, son tres. A la preocupación por las notas, entonces, se añade una mayor preocupación a los acongojados padres: «Madre mía, ¡este hijo nuestro además de vago es un inconsciente!».

 

 

2 El suspendedor Calimero. Se caracteriza por achacar los suspensos a su situación anímica. El mensaje es: «Siempre me estáis agobiando, os dedicáis a amargarme la vida, pero no os dais cuenta de lo mal que estoy»; o bien: «Qué asco de vida, y vosotros solo os preocupáis por las notas». Este tipo de suspendedor provoca en los padres una doble preocupación: al malestar por los suspensos se une el agobio de pensar que al hijo le pasa algo a nivel emocional que le hace sentirse profundamente desgraciado. Este tipo de suspendedor es capaz de preocupar a sus padres hasta el punto de que acaban siendo ellos los que lo consuelan. En ocasiones lo llevan al psicólogo. Sin embargo, cuando sale con sus amigos los fines de semana, y siempre que no se trate de estudiar, se encuentra la mar de bien.

 

 

3 El suspendedor indignado suele echar la culpa de sus suspensos a las características del sistema educativo, a los profesores, al centro escolar, etcétera. Con frases del tipo «de nada sirve que me esfuerce, porque me tienen manía», «las clases son aburridas, los profesores no me motivan», «si viviéramos en Finlandia otro gallo cantaría» o «yo personalmente más no puedo hacer». Y se queda tan ancho.

 

 

4 El suspendedor realista suele aceptar que la causa de los suspensos reside en que no ha estudiado lo suficiente. Este es el tipo de suspendedor que mejor puede comenzar a introducir modificaciones en su conducta con la finalidad de mejorar su rendimiento. Y desde luego es el que mejor pronóstico tiene de superar las dificultades.

 

 

En definitiva, en un porcentaje muy elevado de casos los hijos suspenden por una razón muy sencilla: no estudian lo suficiente o lo hacen de manera incorrecta. Si ellos mismos lo admiten, habrán dado un gran paso para superar esas dificultades.

 

Para aprobar, estudiar más y mejor

Que eches la culpa de tus suspensos a que el profesor explica fatal, a que te ha cogido manía, a que esa asignatura la suspende todo el mundo o a que tienes unos compañeros de clase muy charlatanes que siempre te distraen no te servirá de mucho para superar las materias pendientes de la primera evaluación. Y lo que querrás es hacer las cosas bien en la segunda evaluación, ¿verdad? Pues entonces no pierdas tus energías en desviar la responsabilidad hacia otras variables o circunstancias que en principio no puedes hacer mucho por cambiar. Es mejor que te centres en sacar fuerzas para superar esos baches y poner en marcha todo lo que esté en tu mano hacer. Para empezar, debes tener muy clarita toda esta información:

 

 

 

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