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Un gran derbi en Balaídos

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Tino Rascado pontevedra

Reportaje | Reencuentro | El Celta revivirá el domingo un partido de rivalidad con el Pontevedra que no se dio en Liga desde la temporada 1980-81

14 Dec 2004. Actualizado a las 06:00 h.

¿Está asistiendo el fútbol gallego al cierre de un ciclo? No sería extraño. Hace 24 años, en la temporada 1980-81, Celta, Deportivo, Pontevedra, Racing de Ferrol y Compostela llegaron a coincidir en Segunda División B. El descenso de deportivistas y celestes certificó una de las peores crisis que ha vivido el fútbol gallego. Celta y Deportivo -que actualmente tampoco disfrutan de una época dorada- marcaron desde el principio las diferencias con el resto de los equipos, proclamándose el equipo vigués campeón y subcampeón el coruñés, con dos puntos menos. La diferencia entre ellos la marcaron sus enfrentamientos en Balaídos y Riazor. Los blanquiazules cedieron un empate sin goles y los celestes alcanzaron la victoria en su campo por un apretado 1-0. Encuentro en la Copa Esa temporada, de una extraordinaria concentración gallega, fue testigo del último derbi entre el Celta y el Pontevedra. Desde entonces, ambos equipos sólo han coincidido en la Copa del Rey, competición que acabó dejando un amargo sabor a los aficionados granates el año pasado tras anular Iturralde González un gol legal a Capdevila -a instancias del siempre polémico asistente Rafa Guerrero- que impidió al equipo de Aurelio Gay acceder a la siguiente ronda. El domingo, el estadio de Balaídos volverá a ser escenario del reencuentro entre los dos representantes de la provincia pontevedresa que tardó más de dos décadas en repetirse. Hace un año nadie podía imaginar algo semejante. El equipo vigués disfrutaba de la épica de su primera clasificación en la Champions y el capitalino se estaba peleando por hacer bueno el dicho de que a la tercera va la vencida después de haber participado en las dos fases de ascenso anteriores sin haber obtenido premio. Los hados permitieron disfrutar a la afición y al equipo granate de un logro que parecía necesitar de un milagro para alcanzarlo. Veintisiete años tardó el Pontevedra en volver a Segunda División y se ha encontrado, de nuevo, con un Celta que está acusando en exceso la falta de adaptación a una categoría que, aunque inferior, resulta compleja. Sirva como ejemplo que los otros dos equipos que le han acompañado en el descenso, Valladolid y Murcia, las están pasando también canutas para mantener el tipo. La visita a Balaídos del Pontevedra el próximo domingo se observa desde la ciudad del Lérez con cautela e inquietud. Cautela porque son muchos los que todavía recuerdan que en la última visita a Balaídos en competición de Liga el Celta, en un momento de forma impresionante, lograba certificar el descenso de su rival a Tercera División -pasó tres años peleándose para recuperar una plaza den la categoría de bronce- con un 5 a 0 que había hecho mucho daño a la entidad granate. Inquietud porque al equipo de Aurelio Gay se le está negando el gol de forma escandalosa. Infortunio granate Sus dos últimos compromisos, también ante ex Primeras como el Recreativo de Huelva y Murcia, fueron dos claras demostraciones del infortunio que acompaña al Pontevedra en la nueva categoría. Su claro dominio durante los noventa minutos de juego resultó estéril ante el portal rival y en el último minuto encajó sendos goles que echaron al traste sus aspiraciones de reacción. El Celta estará obligado a comparecer sin ningún tipo de euforia. Balaídos se le está resistiendo y su afición exige un cambio.


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