La Voz de Galicia

Dono desvela sus trucos con la plancha a una docena de hombres concienciados

A Estrada

R. G.

14 Mar 2010. Actualizado a las 02:00 h.

El alcalde de A Estrada, José Antonio Dono, demostró ayer su maña con la plancha en un taller de corresponsabilidad de tareas domésticas para hombres al que asistieron una docena de estradenses de todas las edades. Dono empuñó la plancha advirtiendo que nadie va a aprender a dominarla en media hora y prometiendo a sus alumnos que, si hay interés, el Concello apoyará un taller permanente de supervivencia doméstica para varones. No obstante, como aperitivo, el alcalde enseñó unos cuantos trucos útiles y aconsejó, sobre todo, paciencia. «A colocación da prenda é o 90% do traballo», advirtió. Dono arremetió contra las tablas de planchado y recomendó a los principiantes emplear una superficie amplia con una manta encima para lograr una base acolchada. El alcalde demostró su dominio de los tejidos e indicó que los 100% naturales -menos habituales hoy en día y más caros- son los más difíciles de planchar. «Requiren máis calor e máis vapor e perden antes a plancha», indicó. «O máis difícil é o liño, por iso inventaron aquelo de que 'la arruga es bella', porque non hai quen o planche», broméo. Dono recomendó planchar los trajes con un paño de algodón por encima para evitar los brillos e indicó que la prenda más complicada es la americana. «Eu planchei miles de americanas antes de ir á facultade, pero para facelo ben fan falta artefactos que a xente normalmente non tén na súa casa», indicó. El alcalde aprendió la técnica de su padre, el sastre José Dono Seoane, que vistió a muchos estradenses hasta que los trajes comprados empezaron a ser más baratos que los hechos a medida. Dono confesó que, por falta de tiempo, sus camisas acaban planchándolas muchas veces su suegra o su mujer, pero ayer demostró tanto estilo como la más experta de las amas de casa. A los alumnos más vagos el alcalde les aconsejó comprar prendas sintéticas, más fáciles de planchar. «O 90% da xente non distingue un traxe de pura lana virxen dun de 90 euros», tranquilizó al auditorio. La alta participación en el taller y el amplio rango de edad son una puerta abierta a la corresponsabilidad real en las tareas domésticas. Javier Castro Porto, un vecino de Santa Cristina de 20 años, representó a los jóvenes que «pensando nunha futura vida en parexa» no quieren ser «un mueble». Luis González Mato, un vecino de Ancorados de 80 años, demostró que nunca es tarde para aprender. Desde que se quedó viudo, pese a las ofertas de apoyo de su familia, ha decidido apañárselas por sí mismo. Ya tiene dominada la tortilla de huevos de oca y el arroz con bacalao. Ahora está dispuesto a lidiar con la plancha.
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