El Cocido de Lalín se quita la capa
Deza
La entrega del premio Aldea Singular sustituyó al nombramiento de comendadores de los últimos 16 años
01 Feb 2016. Actualizado a las 05:00 h.
Lalín puso punto final en mayo a la era de Pepe Crespo y el nuevo gobierno local se esmeró ayer en convertir la Feira do Cocido en el escaparate de los nuevos tiempos. Mientras en los restaurantes lalinenses el cocido humeaba con la misma receta heredada de los ancestros, de puertas afuera, Rafa Cuíña y los suyos ponían todo su empeño en demostrarle al mundo que Lalín ya no es lo que era y que el Cocido es ahora una fiesta del pueblo y para el pueblo.
Bastaron un par de golpes de efecto para actualizar el Cocido de siempre a la versión 2.0. Por mucho que uno se empeñe, no puede haber nada más popular en el mundo que la Feira do Cocido lalinense. Pero si además se suprimen el palco de autoridades, el sabor entre teatral y rancio de la Encomenda y la comida oficial, el resultado es una revolución populista capaz de atragantarle el cocido a la vieja escuela.
Y eso fue lo que hizo el cuatripartito lalinense. Barrió de un plumazo dieciséis ediciones de la Encomenda do Cocido y sustituyó el nombramiento de los embajadores del plato típico por el concurso Aldea Singular, que reconoce el esfuerzo vecinal por mejorar la zona rural. La imposición del cucharón y las vistosas capas de los comendadores dieron paso a un acto más sencillo en el que se entregó a la parroquia de Soutolongo un premio de 15.000 euros para recuperar antiguos lavaderos y fuentes, acondicionar el entorno y conservar tesoros locales como la Gran Mámoa o el Túmulo de Sete Camiños. Lo recogió Rita Neira, una vecina que destacó el esfuerzo comunitario para conseguir que la aldea sea «un lugar para vivir e non un acubillo onde nacer para emigrar á cidade».
El auditorio se libró de la ceremoniosa Encomenda, pero no de los discursos. Abrió el fuego el dinamizador cultural Celso Fernández con su «parzamique», vocablo inventado que sintetiza la expresión «paréceme a min que». Sus pareceres encierran la esencia de la sabiduría rural. Celsiño exaltó el valor de la aldea y su camino hacia la decadencia. Recordó que en Galicia hay 1.614 núcleos abandonados y advirtió que las aldeas se encuentran en una encrucijada: «por ela terán que pasar, como vivas ou como Santa Compaña».
Por si a alguien se le escapaba el fin último de los cambios introducidos en la Feira do Cocido, el alcalde se encargó de subrayarlo. «O galardón Aldea Singular que hoxe entregamos por primeira vez é a constatación de que no día grande de Lalín este Concello empeza unha viraxe cara políticas que deixan claro que ?o pobo é quen máis ordena?», dijo Rafa Cuíña. No tarareó Grândola, pero insistió en que «o Lalín do 2016 é un Lalín aberto e plural, unha terra na que ninguén mira ao veciño por riba do ombreiro».
Para demostrarlo no hubo palco de autoridades ni comida oficial. El almuerzo para políticos, comendadores y gente vip se sustituyó por un cocido solidario en el que se apuntó quien quiso.
Esos no fueron todos los cambios en la cita. También se sustituyó al incombustible humorista Xacobe Pérez -relevado por el artista local Fran Lareu- como presentador del desfile. Además hubo traducción simultánea a lengua de signos del pregón y se ha programado para marzo la primera edición del Cocido do Orgullo, dando protagonismo por primera vez al colectivo LGTBI, de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales.
El presidente de la Xunta rebuscó su perfil más populista para no desentonar. Subrayó el poderío del pueblo frente a la larga relación de embajadores intelectuales y dijo que «Galicia por sorte segue sendo un país aldeano», lo que le da ventaja para moverse en la «aldea global». Núñez Feijóo deseó que la Feira do Cocido obtenga el reconocimiento internacional que busca de forma oficial y que ya le han dado oficiosamente miles de visitantes.
crónica celebración 2.0
«O galardón Aldea Singular constata a viraxe cara políticas nas que ?o pobo é quen máis ordena?»
Rafael Cuíña
«Desexo que esta festa teña o recoñecemento oficial internacional que merece e que xa ten oficiosamente»
Alberto Núñez Feijóo
Un nostálgico de la Encomenda
La supresión de la Encomenda do Cocido no ha sentado bien a muchos comendadores. La mayoría han guardado sus capas para mejor ocasión, pero hay quien ha preferido lanzarse a contracorriente. Como Jesús Manuel Senande, embajador del Cocido desde los orígenes de la Encomenda. No entiende el Cocido sin capa y cree que no hay motivos para dejar de lucirla. «A Encomenda é un organismo autónomo. O presidente era José Crespo, pero non como alcalde. Penso que se vai retomar», aventura. Entretanto, no le importa no ir a la moda.