El pedáneo de Soutolongo, acompañado de una comisión parroquial, entregó ayer en el registro del Concello de Lalín cerca de doscientas firmas de vecinos y propietarios de fincas en la parroquia. Las rúbricas avalan la petición de los vecinos que piden al gobierno local que adopte las medidas oportunas de cara a evitar que el Rali do Cocido vuelva a pasar por vías cercanas a los núcleos de población.
Los vecinos recuerdan que con la petición simplemente pretenden alejar el rali de las zonas habitadas, pero no evitar que se celebre y defienden que esa posible interpretación es totalmente errónea. Dicen que saben que el rali supone una cierta fuente de ingresos para algunos negocios, a los que no tienen la intención de perjudicar pero que no están dispuestos a «soportar ano tras ano as molestias e os danos». Confían en que las autoridades hagan prevalecer la seguridad de los ciudadanos y que se respeten sus propiedades.
A los afectados no les gustó nada la postura de la organización y sus declaraciones haciendo frente a las críticas vecinales. En este sentido instan a la organización a «actuar de xeito responsable, escoitando e valorando as múltiples queixas xurdidas en diversos puntos por onde transcorreu a proba, e así poder correxir os erros de cara a próximas edicións».
Consideran que la respuesta de la escudería, a través de su presidente, se limitó a atacar «de xeito persoal a algún dos veciños e incluso ameazar coa presentación dunha suposta demanda por inxurias, totalmente infundada, e da que a día de hoxe ninguén ten constancia» e interpretan que estas pretendían dañar la imagen de los primeros en protestar. Los vecinos consideran muy desafortunadas las declaraciones del alcalde que expresó su apoyo «sen paliativos» a la escudería y defienden que los desperfectos fueron denunciados ante la Guardia Civil y que son de este año.
Recuerdan que también se acusó públicamente a algún vecino de promover la salida de tractores el día del rali y aseguran que eso es falso y que «nunca se produciron incidentes provocados pola xente que vive nos lugares do rural» sino que son causados por «grupos de espectadores incontrolados, dos que a propia organización recoñoce a súa existencia». Lamentan que desde el Concello nadie se preocupara por preguntarles por la polémica y de ahí la recogida de firmas.