Palizas de fin de semana
Deza
EL CRISOL | O |
02 Aug 2004. Actualizado a las 07:00 h.
IGUAL QUE el amor no tiene edad, los episodios traumáticos no tienen horario. No son como las sesiones de peluquería, ni como las entrevistas de trabajo. Ni siquiera como las citas del Sergas -que suelen tardar lo suyo- o los encuentros con el dentista -que casi siempre dejan mal sabor de boca-. Las urgencias sociales son otra cosa. Tampoco son agradables pero, además, precisamente por ser urgencias, son muy difíciles de prever. E imposibles de planificar. Por muy macabro que sea, ningún mortal tiene en su agenda un incendio o una inundación. Y menos una violación. O un suicidio. Esas cosas llegan por sorpresa. Aunque siempre hay alguien que las veía venir. No hay escenario ni hora concreta. No es ningún secreto que la sanidad pública cojea. Las lista de espera deseperan. Los servicios sociales también son mejorables pero, aún estando a años luz del panorama utópico, la mayoría de los usuarios reconoce que se ha avanzado mucho en las últimas décadas. En A Estrada, ayer, la atención social ha dado un pasito. Un pequeño paso que puede significar, en algunos casos, un gran alivio. Puede incluso, llegando a extremos, ser la distancia que separa vida y muerte. El Concello ha puesto en marcha un servicio de urgencias sociales que funciona durante el fin de semana. La mala suerte no descansa los domingos. Y la mala ostia a veces hasta se multiplica los fines de semana. Por eso hay que estar siempre alerta. Desde ahora las víctimas de agresiones, los que tengan que abandonar su domicilio, los que se enfrenten a la crisis de un drogodependiente o los que sufran una simple intoxicación tendrá al menos un par de teléfonos que no les fallarán: 981 568 100 y 680 295 474.