El campeonato de raposo recogió una pobre cifra de capturas. La Voz compartió la jornada con la cuadrilla de Rianxo. Sólo uno. Y por los pelos.
21 Jan 2007. Actualizado a las 06:00 h.
?n el norte de A Coruña, el raposo es demasiado zorro para el cazador. Sólo 21 capturas en el último campeonato provincial, casi la mitad del año pasado en Zas. Pero el cazador, como el futbolista errático, apela a la mala suerte. «Nos ha tocado una zona pésima en el sorteo». Y a seguir buscando entre la maleza.
Desde Rianxo, Os Raposeiros do Castro madrugan el sábado 20 para batirse en Vilarmaior. En sus filas, dos campeones gallegos, Moncho y Héctor. Pero la veteranía del primero le avisa de que será un día de escopetas caídas: «Vin unhas pombas moi mansiñas,... se houbese raposos por aquí andarían moito máis espabilidas».
Entre diciembre y febrero, el raposo vive su celo anual, lo que le hace bajar la guardia. Pero en Vilarmaior los perros no logran levantar ningún rastro. Para colmo, las huellas más comunes pertenecen a los corzos y sus olores confunden a los canes. Amanecido el día, se oyen unas detonaciones, pero inofensivas para los zorros. «Son bombas de palenque polas festas de Viadeiro», aclara Manuel, el juez asignado a la cuadrilla de Rianxo.
Los perros se arrancan por ladridos y Héctor y Pepe reinventan un camino.