La Voz de Galicia

El «bebé» que debutó en la ACB

Deportes

Roi Fernández lugo

22 Jan 2004. Actualizado a las 06:00 h.

Con sólo quince años, tres meses y siete días debutó Ángel Rebolo en la ACB, y con dieciséis, ni un año más tarde, el jugador más precoz de la Liga abandonó el baloncesto. «Fue impresionante, aunque ahora no guardo un buen recuerdo de aquella época; sucedió todo demasiado rápido», rememora el lucense. Un 29 de septiembre de 1990 recibió su bautismo ante el Pamesa, y desde entonces conserva la marca como debutante más joven de la ACB. De aquel prometedor base que hoy tiene 28 años ya sólo queda el recuerdo: «Ahora trabajo en un almacén de muebles con mi padre y soy como otra persona cualquiera». A principios de los noventa este jugador en edad todavía de categoría cadete le arrebató la marca a Juan Antonio Corbalán y sigue siendo el único miembro del club de los quinceañeros, junto a Cazorla. Hace unos días el también gallego José Ángel Antelo se estrenó con el Real Madrid, pero ya tenía bien cumplidos los dieciséis años, muchos para si quiera amenazar el récord de Rebolo. Un chaval despierto Quienes lo conocieron en su niñez y adolescencia hablan maravillas acerca de un chaval al que le superó la presión. «Con diez años jugaba contra dos rivales de mayor edad a la vez y les ganaba con holgura», comenta un jugador de su quinta, Miguel Álvarez. Tenía la base para triunfar, pero le faltó continuidad y quizás la fama le desbordó. «Era como la gente de Operación Triunfo -señala el base de 1,74 metros-; aunque no lo creas, me paraban por la calle y decían: ¡Ahí va Rebolo! Reconozco que la situación me superó». Hoy en día admite que hubiera preferido disfrutar de esa oportunidad unos años más tarde. «Igual con dieciocho habría sido diferente -señala el antiguo jugador-, porque ya era más hombre, y para formarse como jugador primero hay que hacerlo como persona». En Valencia se produjo su debut oficial en la competición, pero en su mente y en la de todos los lucenses permanecerá el primer partido en Lugo ante el Barcelona. «Era todavía un chaval, creo que estaba en primero o segundo de BUP, y verme de repente ante Nacho Solozábal haciéndome una presión a toda cancha fue algo increíble», cuenta. El técnico del Breogán, Ricardo Hevia, se había quedado sin sus bases -Juanmi Alonso y Chavi Roca- por unas inoportunas y coincidentes lesiones. «Tuve que llamar a un jugador del equipo júnior y no había otro -afirma el entrenador asturiano-, así que vino él». Según Hevia, era un base «razonablemente» bueno y «muy listo»: «Antes de salir le dije: Angelín no vas a intentar nada; juega como lo haces en los juveniles y punto. Era listo y entre los júniors sobresalía». Frente al Barça forzó una personal de Norris y anotó un tiro libre. «Era uno de mis ídolos y yo estaba allí, junto a él», dice.


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