La tierra no es suficiente
Deportes
09 Jun 2003. Actualizado a las 07:00 h.
Desde Borg, en 1980, nadie logra encadenar triunfos en París y Londres El año pasado el valenciano cayó en segunda ronda del torneo inglés La historia del tenis dice que es fácil que el príncipe de Roland Garros pase por ser un simple mendigo en Wimbledon, el reino del saque y volea. Pero Juan Carlos Ferrero se niega a rebajar su estatus, aunque sea complicado pisar con gracia la hierba después de arrasar en la tierra batida. Su ambición es llegar a ser el número uno de la ATP. Y el camino que conduce a la cima pasa obligatoriamente por pistas rápidas. Encadenar victoria en París y Londres es uno de los Everest del tenis mundial. Bjorn Borg lo consiguió en tres ocasiones, la última en 1980. Después de él, no lo ha logrado nadie. Porque desde que comienza el Grand Slam francés hasta que se inicia el torneo inglés sólo transcurre un mes, un pequeño margen para recuperarse física y mentalmente. Y para cambiar de superficie con éxito. El año pasado Ferrero, que venía de ser finalista en la tierra de París, cayó en segunda ronda ante el estadounidense Jeff Morrison. La explicación, muy sencilla, en palabras del propio jugador español: «He sacado horrible». Toda una confesión del peor de los pecados que pueden cometerse sobre el tapiz verde del All England Tennis Club. Después de la derrota confesó que no había disfrutado en absoluto y que llegó a preguntarse qué hacía en la pista durante el partido. En su debut en Wimbledon, en el 2001, el valenciano se despidió tras tres partidos. Entonces su verdugo fue el británico Greg Rusedski. Esta temporada todo parece haber cambiado. Ferrero alcanzó los cuartos de final en el último Abierto de Australia a principios de año, un resultado que no deja de ser esperanzador. Y acabó con su maldición de Roland Garros. El de Onteniente ha ganado confianza en sí mismo. Tanto como para atreverse a soltar un «¿Wimbledon? ¿Por qué no?» que a algunos les sonó a broma bravucona y a otros a aspiración con cimientos para suceder al Santana del 66. Para afrontar con garantías el reto inglés, al valenciano le sobran clase y derecha y le falta servicio. Y debe trabajar armas clave en pista rápida como la volea o la subida a la red. Ausente el estadounidense Pete Sampras, el hombre a batir en Londres será Lleyton Hewitt, número uno de la ATP, defensor del título y todo un ejemplo de agresividad y rapidez al servicio de la pista rápida. Pero Ferrero parece decidido a que su nombre no se una a una nómina relativamente reciente de jugadores célebres que después de vencer en Roland Garros no levantaron ningún otro trofeo de los grandes, como Michael Chang, Sergi Bruguera, Thomas Muster, o Yannick Noah. Para ello se entrenará en la superficie sintética en Villena y el 20 de junio ya estará en Inglaterra para trabajar allí. Para que el esplendor de la tierra no desaparezca en la hierba de Wimbledon y se cumpla el deseo de Noah cuando le entregó al español la Copa de los Mosqueteros: «Espero que lo hagas mejor que yo y no te detengas aquí».