La Voz de Galicia

JABURU

Deportes

GASPAR ROSETY

06 Jul 2002. Actualizado a las 07:00 h.

Camacho se fue de mala manera, pensando en él y sin pensar en la selección. Dejó en mal lugar a la federación y huyó de la quema que implicaba el riesgo de «clementizarse» en el cargo. Camacho hizo bien en irse, pero se fue mal. El muerto de Camacho se lo han cargado a Iñaki Sáez,un hombre por el que siento afecto personal y admiración profesional. Su trabajo en las categorías inferiores del fútbol nacional ha resultado modélico y su conducta humana en el trabajo de la federación puede tildarse de insuperable. La vida lo sitúa ante la difícil aventura de enfrentarse a una Eurocopa. No sé si va a triunfar o a fracasar ( porque no soy Rappel ni la pitonisa Lola), pero creo que va a trabajar con menos aureola de ganador pero con más triunfos en la cartera y en el palmarés que el antecesor. Sáez, apodado Jaburu porque era tan moreno como aquel otro Jaburu que jugó en el Oporto, significa la ocasión del éxito para los humildes, para los que conocen a fondo el terreno que pisan pero no brillan en el estrellato. Me alegraré de sus éxitos como si fueran míos, porque ya empiezo a cansarme de nombres brillantes que generan equipos opacos, de gente que presume de atacar y arranca en el pensamiento de defender. Iñaki no es Muñoz ni Clemente ni Camacho. Tampoco es Luis Aragonés ni Víctor Fernández. Pero, sinceramente, ¿por qué no puede conseguir el éxito? ¿Por qué no puede triunfar? ¿Por qué hay que pensar que es un apaño temporal? La verdad es que me encantaría ver su triunfo, regenerando el fútbol español, haciendo fácil lo que antes era complejo y con una rejuvenecimiento rotundo de nuestra Selección, sí, de esa que «nunca ha ganado». Suerte, Jaburu.


Comentar