La Universidade da Coruña, finanzas y afecto
A Coruña
La lucha de la UDC como entidad debería ser académica, no económica, para abordar metas formativas y de investigación
01 Aug 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Para los que conocimos la Universidade da Coruña (UDC) en pañales, cuando apenas había estudios que cursar en esta ciudad, y la vimos crecer hasta convertirse en el referente que es en la actualidad, supone todo un trance verla pasar por un momento delicado.
Todos tenemos familiares o amigos que presumen con orgullo de haberse convertido en arquitectos o economistas sin necesidad de cruzar el puente de A Pasaxe. Y ni que decir tiene que muchos coruñeses han podido cursar estudios superiores por la ventaja económica de haber estudiado en casa, pues no podrían haber asumido una estancia en otra ciudad.
La UDC es para los coruñeses una cuestión afectiva, como otras muchas instituciones, pero más allá de la conexión emocional, parece evidente que la salud de la entidad pasa por resolver un problema económico que ha dejado por el camino a un gerente y cuatro vicerrectores.
Convencido de que una Administración pública de semejante envergadura encontrará la vía para esquivar el bache —llama la atención la gran acogida que ha tenido la designación de la nueva gerente—, llegarán mejores momentos y la institución terminará imponiendo su reconocido prestigio.
¿La solución? Pues es posible que pase por articular convenientemente más convenios con la Xunta. Tal vez. En cualquier caso, la lucha de la UDC como entidad debería ser académica, no económica, y el mejor ejemplo lo tenemos en la manera en que se abanderó desde Coruña la descentralización de los estudios de Medicina. La cuestión financiera tendría que ser solo la posición segura desde la que abordar esas metas formativas y de investigación.