El bus y el escaparate de Blanquita
A Coruña
El vehículo articulado tiene que hacer el giro para subir por la calle del Sol y tiene tan poco margen de maniobra que ni el mejor de los conductores puede salvar ese escollo
23 Mar 2023. Actualizado a las 05:00 h.
Charo está detrás del mostrador de Blanquita, en la esquina de San Andrés con la calle del Sol, y ya no sabe cómo explicarlo para que entendamos su desesperación. Es la tercera vez en poco tiempo que el escaparate de este clásico negocio coruñés que vende vestidos de novia acaba hecho añicos por el impacto del autobús. El vehículo articulado tiene que hacer el giro para subir por la calle del Sol y tiene tan poco margen de maniobra que ni el mejor de los conductores puede salvar ese escollo. «Son cinco centímetros exactos los que tiene para maniobrar, tiene que calcular al milímetro y así estamos un día sí y otro también», explica Charo, que avisa del peligro al que se exponen desde dentro. «Cualquier día nos cae la pared encima y ya no me quiero ni imaginar que pudiéramos estar cambiando un escaparate justo cuando gira el autobús, porque podría pasar lo peor», dice. El caso es que enfrente del escaparate de Blanquita hay unos contenedores colocados en la calle y también hay coches aparcados, con lo cual esto dificulta todavía más la yincana que tiene que hacer el conductor del autobús para poder sortear ese estrecho hueco. Tanto es así que ya no solo se ha llevado el cristal del escaparate de Blanquita, sino que en alguna ocasión se ha cargado parte de la piedra del edificio. Charo sabe que los vecinos de la vivienda donde está el bajo de Blanquita han protestado, pero por el momento no han recibido respuesta —es lo que ella relata— por parte del Ayuntamiento. Los peatones, por supuesto, si se encuentran con el autobús girando ya pueden ir poniendo tierra de por medio porque en ese cruce no hay acera ni manera de escapar por un lugar seguro. Así que el punto negro coruñés, ya sabemos, está en esa esquina tan blanca. Charo lo tiene bien claro.