500.000 razones para una obra
A Coruña
El refuerzo de las infraestructuras permitirá mejorar la respuesta a las necesidades de atención de un área sanitaria en la que viven más de medio millón de personas
22 Aug 2010. Actualizado a las 02:00 h.
Los motivos que a finales de los 90 impulsaron a la administración a redactar el plan director del Chuac, entonces Juan Canalejo, no han cambiado. Bien al contrario. Detrás de las necesidades detectadas en el análisis funcional, que puso de manifiesto las limitaciones físicas del centro para proyectar la atención de calidad que guía al buque insignia de la sanidad gallega, están nada menos que 516.226 razones. Esa es la población del área sanitaria que debe recurrir al hospital cuando algo no va bien.
De ese número, tan solo los que cada año acuden a Urgencias (166.000 en el 2009) bastarían por sí solos para justificar una reforma que mantendrá en estado de obras durante más de tres años el corazón del complejo sanitario. Las estrecheces que profesionales y pacientes sufren son directamente proporcionales a una demanda sostenida que en invierno, pero también en agosto, sitúa al hospital al límite de ocupación.
Pero al esponjamiento del área de emergencias se suman otros argumentos para la reforma. Una vez ganado el confort en hospitalización -con los dos edificios ya construidos se pasó de 80 metros a 120 por cama- el centro confía a las obras soluciones técnicas que permitirán mejorar su capacidad resolutiva.
Un hospital cuyo núcleo se encuentra casi de forma permanente al 80% de ocupación y cuya frecuentación no deja de crecer de la mano del envejecimiento poblacional necesita resolver más en menos tiempo. Tanto el aumento de salas y dotación tecnológica para el diagnóstico -con el nuevo bloque de Rayos- como la incorporación de siete quirófanos más -?en el futuro bloque quirúrgico- servirán para ello. Ambos crecimientos, junto con el de las camas de reanimación y posoperatorio, permitirán programar más operaciones, cirugía que ahora mismo se ve condicionada por las intervenciones de urgencia, el 20% de las 26.210 realizadas el año pasado.
Al equipamiento técnico de rayos se reserva la misión de responder con mayor agilidad a la necesidad de pruebas, tanto para los pacientes citados ambulatoriamente, como los ingresados o los que entran por urgencias, área donde dos de cada diez enfermos que acaban hospitalizados lo son para practicarles exámenes complementarios. Acortar su estancia, o incluso evitarla, disminuirá la necesidad de camas, que podrán entonces destinarse a ingresos programados. De forma similar, las obras incidirán en la mejora de las cifras de actividad de todos los servicios centrales, como anatomía patológica, que también serán reformados.
En el catálogo de actuaciones para una tercera o cuarta fase quedan la mejora de servicios no estrictamente sanitarios para los 4.957 trabajadores y los usuarios, como la construcción del aparcamiento aprovechando el desnivel orográfico hacia As Xubias. La anterior gerencia sumó además un inmueble más a los proyectos, un edificio administrativo. Su ejecución, que deberá confirmarse, permitiría reunir todos los departamentos de administración y gerencia, liberando espacio para las 665.000 consultas externas que se atienden anualmente. Estas se concentrarían en el hospital, más próximas a la alta tecnología para pruebas, con la consiguiente reducción de desplazamientos para los pacientes. En el efecto dominó que provoca cada movimiento en el hospital no se descarta que esto permita vaciar en un futuro el actual centro de especialidades del Ventorrillo, que también pertenece al Chuac, para su cesión como centro de salud o para cualquier otro uso dentro de la red coruñesa del Sergas.
En cualquiera de los inmuebles del complejo coinciden todos los días un buen puñado de razones para impulsar definitivamente la reforma, sobre todo en las colas de petición de citas para consultas o pruebas. Las listas de espera, en definitiva, esperan al nuevo hospital.