Saludable retirada
A Coruña
El pulso de la ciudad Susana Fortes y Os Tonechos participaron en la fiesta de jubilación de trabajadores del Juan Canalejo. El Sporting Club Casino distinguió a los socios veteranos
31 Jan 2004. Actualizado a las 06:00 h.
Después de muchos años de trabajo ya no tienen que acudir a su cita diaria en el Juan Canalejo. Son las personas que se jubilaron durante el último año y que ayer fueron despedidas por todo lo alto y con muchas sonrisas. En el programa no faltó de nada. Misa, conferencia de la finalista del premio Planeta, Susana Fortes , entrega de placas conmemorativas, actuación del grupo de humor Os Tonechos y del coro Saúde (que obtuvo un gran éxito), cena y hasta baile. Fue un día inolvidable en el que me enteré de que Fortes es prima de Jesús Caramés , el gerente del hospital coruñés. ?incuenta años pagando la cuota de una sociedad es como para que te recompensen, al menos, con la insignia de oro de la misma y esto fue lo que sucedió ayer en el Sporting Club Casino. Antonio Afevirán Calentí, Manuel Álvarez Cabrinetty, Antonio Amor Fuentes, Adolfo Ánimo Garrido, Alfredo Arias Agra, Jaime Casal García, Alfredo Cañas Martiñán, Fernando Castro Teijido, Andrés Dans Sutherland, Juan Luis Escudero Rey, Celestino Rodríguez Iglesias, Manuel Estévez Varela, José Luis Fontenla Ramil, Luis González Deus, Emilio Luis Iglesias Rodríguez, Enrique López Toral, José López Torrente, Enrique Mariño Lafuente, José Muíño Loureda, Elías Palacio Verdini, Celestino Pazos García, Enrique Rabuñal Linares y Fernando Vázquez-Gandín Teijeiro entraron en el selecto club. ?ambién de oro, pero bastante distinta. José Barreiro González y María Pena Fuentes celebraron ayer sus bodas de oro con una misa en la iglesia de Pastoriza y una comida familiar en el mesón de Eulogio Gestal . Lo habitual en estos casos. Lo curioso del asunto es que el 31 de enero de 1954, María fue sola a la iglesia de San Pedro de Mezonzo. «Yo entonces estaba en Brasil y me casé por un poder. Mandé los papeles y mi mujer arregló todo», me contó José. Es decir, que cincuenta años después se casaron de nuevo como Dios manda, con los dos miembros del matrimonio ante el altar.