La Voz de Galicia

Un caos bajo control

A Coruña

REDACCIÓN A CORUÑA

Pese a la lluvia y a la avería del sistema semafórico no se produjo ningún accidente de tráfico en el casco urbano Unos fuegos artificiales ajenos al programa de fiestas asombraron ayer a los coruñeses. A las nueve menos diez de la noche, la ciudad se quedó a la luz de las velas y de los relámpagos, que cayeron a decenas. Cuarenta minutos permaneció en las sombras la mayor parte de A Coruña. Los semáforos dejaron de guiñar sus ojos y sembraron el caos en el tráfico. Las tapas de las alcantarillas volaron como en las películas norteamericanas de acción. Y hablando del celuloide, las sesiones se interrumpieron en los multicines Chaplin. Ni el Millennium se libró: dos rayos apagaron su brillo acristalado durante unos segundos.

28 Aug 2001. Actualizado a las 07:00 h.

Fue una noche de fuego cruzado en los cielos, como si una batalla aérea se hubiese desencadenado en la bóveda de la ciudad. No hay duda de que fue la tormenta del siglo, porque éste aún es un bebé, y, curiosamente, afectó al monumento con el que A Coruña saludó al nuevo milenio. Vecinos de Labañou aseguraron que cayó un rayo sobre el Millennium, que se apagó y se encendió por fases con gran rapidez. Minutos después, volvió a repetirse la escena. Mientras muchos ~cenaban a la luz de las velas en viviendas y restaurantes, algunos automovilistas patinaban por las calzadas. Sin semáforos y con las vías inundadas, se extremó la prudencia. A las 23.30 horas, la Policía Local informó de que no se había producido ningún accidente de tráfico entre el momento que se desencadenó la tormenta y esa hora. Escenas curiosas se vivieron en San Andrés. Los comerciantes achicaban el agua de la acera cada vez que pasaba un coche y causaba una ola. En el Paseo Marítimo no había olas, pero sí agua, como si la playa se hubiese prolongado hasta la calzada. Algunos tejados no resistieron la descarga. Los bomberos retiraron con una grúa unas planchas de porispán que se habían desprendido del techo de un edificio de la plaza de América. También intervinieron en tejados de la plaza de María Pita (números 8 y 20) para evitar que se desprendiesen cascotes. Renfe informó de que «una avería en el enclavamiento», el sistema que permite coordinar la llegada de trenes, causó retrasos en la salida del tren que cubre el trayecto entre A Coruña y Madrid, y también en el que llega desde Irún. Además, se vieron afectados cuatro trenes regionales. En algún casos, el retraso fue de 80 minutos.


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