Parque temático
Carballo
ARA SOLIS | O |
19 Aug 2005. Actualizado a las 07:00 h.
SÍ, LA Costa da Morte está llena, o al menos más llena que otras veces. Pero Fisterra merece un aparte. No es normal que un día cualquiera de la semana, a una hora tonta de la mañana, las colas de coches aparcados en la carretera del faro sean kilométricas, incluso con la excusa de las obras. No es normal que cada 30 ó 50 metros haya peregrinos, sobre todo caminantes, en un flujo perpetuo que desborda a diario el albergue, y que a la vuelta hacen auto-stop y te cuentan que vienen de las más remotas partes del mundo. Aquí ha pasado algo, porque esto no ocurría ni en los mejores años xacobeos. Y eso, un día de la semana que en teoría debería de pasar casi inadvertido, con las enormes molestias que suponen los trabajos en el faro. ¿Cómo será entonces un domingo o un día festivo? Tal vez Fisterra debería aprovechar que el sol pasa por su puerta -además de despedirse por su ladera- para emprender proyectos ambiciosos, similares a los ya comentados en estas páginas que funcionan a todo trapo en el Finisterre bretón. El Cabo de Fisterra merece ser un parque temático, del fin del mundo, sí, pero de más cosas. Arqueológico, excavando el antiquísimo poblado de Vilarvello que mira a la ensenada. Natural, con senderos que permitan serpentear entre los pinos o bajar hacia la playa del Cristo por la ribera del Inquieiro, desde Cabanas -excelente agua la que mana de su fuente-. Geográfico, por motivos tan evidentes que no hace falta explicar. Arquitectónico de vanguardia, aprovechando de una vez la millonaria inversión en el cementerio de Portela. Todo esto generaría turismo de calidad, aunque obligaría a sacrificios: circulación cortada, aparcamientos, normas estrictas. Y consenso político. ¿Será esto lo más complicado?