Wikileaks que estás en los cielos
Barbanza
12 Dec 2010. Actualizado a las 02:00 h.
O en la cárcel, que ya es un contrasentido el lugar en el que se encuentra en estos momentos el fundador de un espacio global de libertad. ¿O la acusación sobre Julian Assange es un ardid de los servicios secretos americanos? ¿Un montaje a lo película de espías serie B de los cincuenta? En todo caso, permítanle a la que suscribe que esta ciberdenuncia mundial le erice el pelo del moño. Aunque sea por los borbotones de su vena romántica e inconsciente. Y no por los grandes secretos desvelados que una, por vieja, adivina. Más bien por lo menudo, digamos el día a día en minúsculas. Las filias y fobias cotidianas de aquellos que presumimos por encima de ciertos dimes y diretes. Esas miserias tan humanas, de alpargata y rulo, que creemos alejadas de nuestros personajes más mediáticos. Que si ciertos chismes publicados nos dijeran provenían de Belén Esteban, pues vale; pero de Putin, Berlusconi o Zapatero esperábamos mayor nivel.
¿Y qué me dicen del tal Aguirre, a la sazón embajador del emperador? ¡Lástima de psicólogo y pena de diplomático! ¿En qué facultad argentina habrá estudiado el boludo? Eso sí, a las claras ha mostrado al mundo este mediocre estudiante y fiel burócrata, que más vale una ojeada inteligente que el estudio pausado de un incompetente. Y si no vean las opiniones que en un pispás, sin costosos análisis, a lo máximo pagando unas cañas a cuatro amiguetes por la calle Cuchilleros, ha sacado de nuestros políticos de referencia. Y que las apoya quien suscribe hasta sin un gin tonic de por medio.
De arriba abajo y con traducción simultánea. Que el champios-league-presidente Zapatero -encefalograma plano dixit- es un felino en la jungla, pero más perdido que Jack Sparrow y tan imprevisible como el anticiclón de las Azores. De puro bandazo y a golpe de ombligo. Un romántico que se tira el pedo en el momento menos oportuno. Léase: de insultar a la bandera de las barras y las estrellas a rezar -con indumentaria gótica- en la Casa Blanca ¡un triple salto mortal y sin red! Del frienly Moratinos que es un idealista trasnochado, con sospechosa mueca risueña, que igual tercia en Flandes que en Sanghai; ni sí, ni no, ni todo lo contrario. Su mejor momento: anochecer en playa cubana, danza, mojito y el dulce sopor de Fidel contando la entrada en La Habana. De nuestro José, Pepe o Pepiño, Blanco la clava con media docena de palabras. Poco fiable y no mira a los ojos. En su descargo decir que lo ha dicho antes de la operación y que no ha mencionado su habilidad trepadora. Rubalcaba, el mejor parado; capacidad, buen bombero y cerebro todoterreno. A Carmen Chacón la define como políticamente inmadura pero, eso sí, con futuro; que le supongo yo por su alto componente demagógico. Y así podríamos seguir.
Pero todo esto ni es malo ni es nuevo. Es un buen ejercicio mental preguntarle a nuestro vecino de Zumosol cómo nos ve. Tener otra perspectiva. Lo que sí quiero agradecer al ínclito Aguirre - ¡lo juro por Bambi!- es que no entrase a definir, o peor aún calificar, a Leire Pajín. Que también a Rajoy o Soraya, pero menos, que están en la oposición. Después de lo escuchado ¿se imaginan alguna descripción mínimamente digerible de ella? Pues si muchos españoles y españolas (en su honor va, ministra) al verla nos santiguamos ¿qué no harán los pragmáticos americanos? Pues eso, que con todo le debemos una Eduardo Aguirre. O dos.