En Boiro es habitual que el día después de abrirse la inscripción ya no queden huecos libres
20 Apr 2010. Actualizado a las 02:00 h.
Si en dinero no puede decirse que sea un trámite demasiado costoso, renovar el DNI sí implica otros quebraderos de cabeza. Para empezar, buena parte de los barbanzanos tienen que salir de sus municipios para hacer este trámite. No en vano, además de Ribeira, donde está la comisaría, solamente Noia, Muros y Boiro reciben de cuando en cuando a la unidad móvil de la Policía Nacional que se encarga de expedir los carnés. Además, los problemas no quedan ahí. Si bien la demora para una cita en la comisaría ribeirense es más baja, en los citados municipios la cosa cambia. Basta decir que en Muros y Noia, actualmente, ya no quedan huecos libres hasta el otoño.
En el caso de Noia, la situación es llamativa. Ayer, los trabajadores municipales ya estaban dando citas para renovar el DNI el 9 de noviembre. Y, por raro que suene, solamente quedaban veinte plazas libres. ¿Por qué no dan para antes? Porque están todos los cupos cubiertos. Y es que en la villa noiesa pueden renovar el DNI los ciudadanos del municipio y los de Lousame, Outes y Porto do Son, lo que hace que la demanda sea muy elevada. Sin embargo, la unidad móvil, aunque las peticiones aumenten como la espuma, solamente viene una vez al mes y tramita 70 carnés por jornada. Además, en verano la situación empeora, ya que entre junio y septiembre no vuelve a los municipios.
Es decir, que ahora mismo, noieses, lousamianos, outienses y sonenses tienen dos opciones. O esperar a final de año para renovar el DNI o buscarse la vida en alguna comisaría.
En cuanto a Muros -donde hacen el trámite muradanos, carnotanos y mazaricanos-, la situación no está mucho mejor. Ayer, las citas que se estaban dando ya eran para septiembre. Para antes, no hay ningún hueco. Quienes se encargan de apuntar a los vecinos en las listas señalaban que la demanda es altísima y que, si en vez de atender a 70 personas de cada vez se despachase al doble, se llenaría igual. «Nunca hai ocos libres», enfatizaban desde el Concello.