Los sucesos en el mar aumentaron de forma espectacular en el 2009
Barbanza
La mayoría de los accidentes se debieron a las malas condiciones de la mar y al fuerte viento
12 Nov 2009. Actualizado a las 02:00 h.
El 2009 se está convirtiendo en un auténtico año negro para el sector del mar debido a aumento de los accidentes que se han producido en los últimos diez meses, y en los que se vieron involucrados tanto barcos pesqueros como de recreo. Los sucesos se saldaron con tres víctimas mortales y con otros tantos heridos de consideración.
La fatalidad, la mala suerte y el mal tiempo fueron algunas de las cuestiones que influyeron de forma negativa en los siniestros.
El más trágico tuvo lugar a finales del mes pasado frente a las costas de Aguiño. Murieron dos pescadores deportivos de Rianxo cuando la lancha en la que regresaban a puerto después de una jornada de pesca volcó en la zona conocida como O Carreiro. A bordo iban tres hombres. Tan solo uno de ellos sobrevivió al accidente. El suceso causó una gran consternación en la localidad rianxeira, de donde eran los tres tripulantes, pues eran muy conocidos.
Como consecuencia del siniestro murieron Vicente Figueira, propietario de la lancha Cunchiñas en la que salieron el día 27 de octubre a pescar, y Faustino Rodríguez. José Eiras Varela resultó herido y sufrió una fuerte hipotermia. Estuvo una semana en el Clínico de Santiago y ahora se recupera en su domicilio de Abuín, en Leiro. Desde que se produjo el accidente hasta que se puso en marcha el dispositivo de búsqueda pasaron alrededor de cuatro horas.
Ola gigante
El único superviviente relató unos días después cómo fue el suceso. Comentó que tras una jornada de ocio regresaban al puerto de Aguiño, donde habían dejado el coche y el remolque para volver a sus domicilios. Cuando estaban a poco más de una milla, una ola gigante, de unos quince metros de altura, envolvió la nave y un fuerte golpe de mar la cogió por la proa y provocó que diese una vuelta de 180 grados y quedase con la quilla hacia arriba.
La permanencia en el agua de los tres náufragos fue dramática. Según relató José Eiras, primero vio cómo su compañero Faustino Rodríguez apenas aguantaba dos horas y se hundía. Los tres estaban sujetos al casco, pero el frío y las embestidas del mar fueron minando sus fuerzas. Vicente Figueira se aferró a la vida todo lo que pudo. Al final los elementos le vencieron y unos diez minutos antes de que apareciese el helicóptero su cuerpo no aguantó más.
Homenaje
El otro de los siniestros que se cobró una vida humana en Barbanza ocurrió a finales de agosto en Portosín. El barco Furacán , con base en la localidad, se hundió con tres tripulantes a bordo cuando regresaba de recoger las nasas. Como consecuencia del accidente, murió el patrón, Carlos Queiro Otero. Sus dos compañeros Santiago Díaz Garrido, de 22 años, vecino de Noia, y el peruano Raúl Cama, resultaron heridos. Ambos fueron trasladados al Hospital da Barbanza con hipotermia, donde fueron dados de alta un día después.
Carlos Queiro era un armador de artes menores muy conocido y querido en la zona. Dos días después, sus compañeros le hicieron un homenaje en el lugar donde el barco se hundió.
Uno de los tripulantes relató que el fuerte viento que había esa madrugada provocó una vía de agua a bordo, provocando que volcase, cuando estaban a unos 500 metros del muelle. Mientras los dos marineros optaron por nadar hasta tierra, el armador se quedó junto a la lancha, apareciendo muerto unas horas después.