El mal tiempo provocó un bajón en las capturas de pescado
Barbanza
En febrero se subastaron 900 toneladas menos que en el 2006 Los temporales obligaron a las flotas del cerco y del arrastre a estar días amarradas
14 Mar 2007. Actualizado a las 06:00 h.
El mes de febrero fue uno de los peores de los últimos años para el sector pesquero de la zona, debido al mal tiempo. Los temporales impidieron salir a faenar con regularidad a la práctica totalidad de la flota. El descenso de las capturas fue muy importante, pues en las rulas de la zona se subastaron 900 toneladas menos que en el mismo período del 2006. Desde que comenzó el año, los armadores y marineros se vieron obligados a permanecer en tierra en diversas ocasiones ante la imposibilidad de salir a faenar. Además de la flota artesanal, en esta ocasión también sufrieron las consecuencias del mal tiempo los cerqueros y los barcos del arrastre. Mientras el mes pasado pasaron por las diez rulas de la comarca un total de 2.600 toneladas de pescados y mariscos, en el mismo período del 2006 se contabilizaron 3.558 toneladas. El patrón mayor de Ribeira, Antonio Argibay Sampedro, comentó que la situación puso contra las cuerdas a un sector que no está pasando su mejor momento. Reconoció que el mes de febrero fue muy duro, pues la mayoría de las embarcaciones pequeñas sólo pudieron salir a faenar unas diez jornadas. Incluso hubo algunas con cinco días de trabajo. Tregua Pero no sólo el mes pasado resultó nefasto. El dirigente del pósito ribeirense explicó que enero también fue bastante malo, lo mismo que las dos primeras semanas de marzo. La climatología concedió una tregua al colectivo del mar esta semana. Aún así, en algunas zonas el fuerte viento impide trabajar con normalidad. El descenso de capturas provocó que la cotización del pescado aumentase de forma espectacular en algunos casos. En Ribeira, el mes pasado la especie más abundante fue la caballa. En total se contabilizaron casi 700 toneladas y la más cara alcanzó los 2,5 euros el kilogramo. El jurel llegó a los 5,3 euros, mientras que el precio medio de la pescadilla se elevó hasta los 2,6 euros. Los mariscadores también sufrieron en sus carnes las inclemencias del tiempo. Tuvieron que permanecer en tierra durante varias jornadas, pues no podían salir del puerto.