La Voz de Galicia

Un bálsamo para la esperanza

Barbanza

JUAN ORDÓÑEZ BUELA

DESDE FUERA | O |

12 Jul 2004. Actualizado a las 07:00 h.

CUANDO OIGO todo lo que se dice del hospital de Barbanza, me parece estar viviendo en un mundo diferente al de los profesionales de la medicina. Son muchos los que viven sumergidos en ese ambiente de dolor, intentando en la medida de sus posibilidades ser un poco bálsamo, esperanza, aliento... donando los mejores años de sus vida al servicio del enfermo. Nunca he entendido, aunque después salga una voz queriendo demostrar lo contrario, que en mayor o menor medida, sólo se perjudica al enfermo, el personaje más frágil de todos los que componen la familia sanitaria. Pero sé que en esta vida no basta con no comprender. El mundo hospitalario no puede ser conocido sin haberse vivido. Me asombran, y a veces me desconciertan, esos juicios gratuitos, efectuados desde la perspectiva ignorante, por personas que carecen de una mínima formación sanitaria. No digo que, en parte, algunos lleven razón, porque en todas las opiniones, sean del tema que fueren, algo de verdad suele encontrarse. La reforma hospitalaria debe comenzar por una profunda motivación laboral. Sé que motivar es complicado, sobre todo cuando las vivencias de alegría y dolor se mezclan en ese cóctel misterioso y extraño, infinito e intangible. Si comprendiéramos ésto, la vida hospitalaria y la sociedad entera cambiaría radicalmente.


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