En la ladera de Barbanza
Barbanza
DESDE FUERA | O |
29 Sep 2003. Actualizado a las 07:00 h.
EN LA montaña de Barbanza de cuyo nombre sí quiero acordarme existe una ermita que pertenece al municipio de Lousame, uno de los más extensos del Barbanza, creo que pertenece a la parroquia de San Martiño de Fruíme, muy cerca del límite del vecino municipio de Boiro. La ermita de San Lorenzo está ubicada en un enclave privilegiado, en una zona de alcornoques centenarios, buen merendero con mesas y fuentes. La ermita se encuentra perdida y solitaria, excepto por las noches donde acuden las parejas a hacer el amor. Es donde hay más preservativos por metro cuadrado de toda Galicia. Pequeña, de corto atrio, de diminuta espadaña, los muros son de mampostería, se apoyan en las vigas de madera. Solitaria en la ladera del Barbanza, nadie se acuerda de ella, sólo de año en año, para celebrar la misa del 10 de agosto. Al cumplir los 500 años de su reconstrucción, en el día del santo, llegó allí un venezolano que le dio al sacristán una buena cantidad de euros y un acompañante del Mercedes del venezolano le preguntó al sacristán: «¿Buen hombre estará usted contento con estos donativos. Dígame, dígame, ¿qué le parece?». Pues mire, respondió el sacristán, es como si al que está con agua y frío le van a comprar una corbata nueva.