La Voz de Galicia

Una herencia del hambre

Barbanza

X. R. A Corresponsal MAZARICOS.

La elaboración de este producto se remonta a principios del siglo XIX La iniciativa de los hosteleros de A Picota tiene como fin relanzar un producto típico de la zona que había caído en el olvido, pero que no tiene nada de nuevo, puesto que los estudiosos sitúan su origen a principios del siglo XIX. El hecho de que su materia prima, el maíz, fuese un producto barato, lo convirtió en un plato muy recurrido para paliar la hambruna de aquellos tiempos, en los que se servía solo o acompañando a potajes. La opulencia lo fue relegando a un segundo plano.

24 Feb 2001. Actualizado a las 06:00 h.

Según algunos estudios de los orígenes y tradición de los bolos de pote, éstos se vienen realizando desde principios del siglo XIX y ya antes de la introducción de las patatas en el continente europeo. Aunque se elaboran principalmente con harina de maíz, se cree que antes de la introducción de este cereal procedente de América se venían preparando con mijo, producto que, en la zona, se llama también «millo miúdo». Su origen fue por propia necesidad y surgió a causa de la carencia de otros productos. Durante el siglo XX los bolos fueron los sustitutos de las patatas cuando éstas escaseaban y, a la vez, su complemento cuando las había. En las épocas de carestía los bolos completaban los cocidos y potajes conjuntamente con las castañas. Los más mayores de Mazaricos recuerdan, ya bien entrado el siglo XX, que en épocas de hambruna lo que más se cocinaba, e incluso lo único, era caldo y, ante la escasez de otros productos, se empleaban los bolos y la poca carne de cerdo de la que se disponía. Los bolos eran, pues, uno de los alimentos principales de las gentes de la época. Sencilla elaboración La preparación de los bolos de pote es aparentemente muy sencilla, aunque consultando a los distintos establecimientos participantes en esta edición de la fiesta, se puede concluir que cada cual tiene su secreto para hacer más sabroso este plato. La base para su elaboración es la harina de maíz mezclada con la de centeno, con el objetivo de darle más consistencia, según explicaron los cocineros. Dependiendo de los distintos restaurantes, se emplean trozos de panceta, chorizo o de tocino para hacer una especie de rustrido que llena de sabor al bolo. Una vez realizada la masa, se compacta lo máximo posible, se le da su característica forma redondeada y se introduce para su cocción en el caldo, que debe hervir. Los hosteleros de A Picota acostumbran a acompañar este plato con el tradicional cocido o con manjares propios de la temporada de Entroido, como las orejas y filloas, solas o rellenas con miel, nata, mermelada, chocolate u otros dulces. Las personas que nunca hayan probado los bolos de pote o quieran repetir pueden hacerlo tanto en la degustación popular como en los restaurantes de la localidad que participan en la exaltación. En este caso, se acompaña de cocido, un plato también característico de estas fechas de Carnaval.


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