La pasarela que cambió Vilanova
Arousa
Quince años cumple el punto de llegada de los peregrinos al centro urbano
01 May 2022. Actualizado a las 15:58 h.
No fue una tarea fácil, pero fue una de esas terquedades que con el paso de los años se revelan como aciertos. Lo recuerda Javier Piñeiro, que fue el técnico municipal responsable de la tramitación del proyecto, y que apunta que tuvieron que conseguir una quincena de informes favorables y las autorizaciones de ocho administraciones diferentes para sacar adelante la pasarela que une Vilanova con O Terrón. El punto de acceso de los peregrinos al centro urbano de la localidad. «¿Y quién creía hace años que Vilanova podía ser punto de paso del Camino de Santiago?», se pregunta el alcalde Gonzalo Durán. «Eu, dende logo, non», responde la concejala de Turismo Nuria Morgade.
Pero así fue. Considera Gonzalo Durán que la construcción de la pasarela supuso el arranque de la resurrección de la vertiente turística de Vilanova. Y un impulso notable a la hostelería local, subraya el regidor, que asegura que hay un antes y un después de su puesta en funcionamiento.
La pasarela, que recientemente fue sufrió unas obras de mejora —un lifting, como calificó Gonzalo Durán— miden 176 metros de longitud, y tiene anchura de tres metros, y está sujeta por módulos de aluminio apoyados por una doble fila de pilotes cada doce metros. La holgura sobre la lámina de agua es de doce metros y ese fue otro de los quebraderos de cabeza de la obra, según recuerda Javier Piñeiro. «Cando o Concello xa tiña no seu poder toda a documentación necesaria, a agrupación de mariscadoras e a Cofradía de Pescadores de Vilanova de Arousa informaron que o gálibo da pasarela que figuraba no proxecto (2,75 m) debería ser de 4 metros. Foi necesario encargar un informe os enxeñeiros que redactaron o proxecto, no que afirmaban que se considera suficiente para el paso de embarcacións cara o interior da desembocadura do río Currás, xa que a metade das horas do día o gálibo é superior a catro metros», apunta.
A pesar de todas las dificultades, el Concello de Vilanova consiguió presentar en tiempo y forma el proyecto a la convocatoria de los fondos europeos y consiguió una subvención de 250.849 euros, siendo la aportación municipal de 260.997,09 euros para un coste total de 523.846,97. El 11 de noviembre del año 2006 se firmó el contrato con la empresa adjudicataria y la del acta de replanteo, el 21 de diciembre, con lo que fue entonces cuando arrancaron unas obras que cambiaron Vilanova.