Lo difícil es no arrepentirse
Arousa
Reportaje | Arousa se vuelca con el día contra los malos tratos Joven, residente en el medio rural y sin ocupación es el perfil medio de las mujeres que denuncian agresiones. En Cambados explican que, muchas, acaban echándose atrás
25 Nov 2004. Actualizado a las 06:00 h.
El Centro de Información á Muller de Cambados quiso aprovechar la jornada de ayer para dar a conocer la ayuda que puede prestar a las mujeres maltratadas. Aunque esta entidad tiene muchas más funciones asignadas, se encargan también de prestar la primera atención a aquellas personas que se atreven a denunciar los malos tratos. Su responsable, Mariña Varela, explica que todavía queda mucho por hacer porque además de que aún hay mucha gente reacia a denunciar, hay mujeres que enseguida se arrepienten de haber dado el paso. «Pretendemos que a xente se atreva a denunciar porque aínda segue sendo moi reacia», explicaba ayer Mariña Varela. Su intervención sólo es posible si así lo reclaman los servicios sociales o si la agredida solicita ayuda en las dependencias cambadesas. «Moita xente ven por outros motivos e, ao final, acaba confesando que ten problemas de malos tratos», sostiene. Denunciar es todavía un paso demasiado difícil para muchas de las mujeres que utilizan este servicio, «se chaman por teléfono, sabes que non van volver, cando veñen en persoa, están máis decididas», afirma. Su labor es simplemente de asesoramiento, «porque nos non podemos ir a xuizo. Limitámonos a informalas e a remitilas ao cuartel ou ao xulgado», explica. En casos extremos también tramitan el ingreso de la víctima en casas de acogida, pero esta medida no siempre tiene éxito. «Cando saben que van estar incomunicadas e que teñen que cumplir unha serie de normas, moitas veces bótanse atrás», sostiene. Una vez presentada la denuncia, acompañan a las víctimas ante el juez, quien toma ya las medidas preventivas en lo que se refiere a órdenes de alejamiento, custodia de los hijos y reparto de la vivienda habitual. Pero si los trámites de separación no siguen adelante, estas medidas caducan en treinta días, «por eso lles ofrecemos un avogado de oficio que inicie a separación». Pero «non todas as que denuncian manteñen a súa postura, porque están os fillos, a familia e a sociedade e acaban cedendo», afirma. Y es que, al final, muchas están ya resignadas con su situación. Varela sostiene que la educación debería empezar mucho antes, «con nenas de tres anos» porque es precisamente ésta la que impide que muchas de las denuncias salgan adelante. Es más, el perfil de las denunciantes es el de una mujer de entre 25 y 40 años que vive en el medio rural y que carece de trabajo.