La Voz de Galicia

Un día de bodas muy real

A Mariña

El pulso de A Mariña Varias parejas mariñanas compartieron ayer jornada nupcial con los Príncipes de Asturias, cuyo enlace fue recreado en Viveiro por una treintena de personas

22 May 2004. Actualizado a las 07:00 h.

Cielos nubosos, sí, pero la lluvia se mantuvo alejada ayer del paisaje mariñano, algo que para sí querrían, sin ninguna duda, los Reales novios, Felipe y Letizia bajo los cielos madrileños. Ni una gota empapó el cortejo nupcial de Elda y Gustavo, dos bureleses que hace seis meses eligieron el 22 de mayo para decirse mutuamente el sí, quiero. Y lo hicieron sin tanta pompa y protocolo como el que rodeó a la Real pareja, pero con toda la emoción del mundo. Invitados de larga distancia ?yer fue día de pamelas y ropa de etiqueta también para una treintena de jóvenes viveirenses que quisieron convertirse en invitados de la pareja Real, Felipe y Letizia, a seiscientos kilómetros de distancia. Hubo sesiones de peluquería y maquillaje previos, aunque en este caso a estos especiales invitados no les hizo falta pegarse el madrugón de la realeza. A las 13.00 horas, una vez celebrado el enlace, los aperitivos por Viveiro y Cantarrana. Más tarde, el convite nupcial en el restaurante Louzao. El menú, ya avanzado por este periódico, mariscos variados, entrecot, postre, café y barra libre con el baile. Al contrario de lo que está pasando con el enlace Real, aquí si hicieron público el coste del menú, 36 euros por persona. La minuta no será enviada a la Casa Real ni al Gobierno, ni siquiera al Ayuntamiento viveirense; cada uno de los invitados asumirá el coste para no incrementar el gasto institucional. Un momento delicado se vivió tras el postre, cuando llegó la hora de abrir el baile. ¿Y los Reales novios? Ah! Aquí la organización del evento actuó de forma rápida, trasladándose una petición a los recién casados Elda y Gustavo. ¿Podrían ellos abrir el baile en representación de la Real pareja? Y así lo hicieron. Los novios bureleses actuaron con complicidad y se prestaron a bailar el vals en nombre de sus Altezas Reales, Felipe y Letizia. Hubo brindis y vivas por los novios. Un pastel nupcial de cinco pisos Otra iniciativa relacionada con la boda Real la tomó el propietario del café bar Imperial, de Viveiro, José Manuel Fernández García. El Pelowski , como se conoce popularmente el local, encargó la elaboración de un pastel nupcial de cinco pisos con el que hizo las delicias de sus clientes durante la jornada. Todos frente a la tele La retransmisión del enlace Real ofreció imágenes inauditas en la mañana de un sábado. Poco tráfico y poca gente por las calles. Algún cocinero o cocinera preparó con antelación la comida sabatina para no perderse detalle de la boda. ¡Ah! Los kiosqueros, además, tienen largas listas de encargo de las revistas del corazón.


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