El alcalde no es un rey mago
A Mariña
En directo | Las audiencias del regidor de Viveiro Parte de los numerosos ciudadanos que acuden al despacho del primer edil le plantean asuntos particulares, hasta el punto de que en ocasiones «parece un confesionario»
20 Jan 2004. Actualizado a las 06:00 h.
?unque a algunos les cuesta mucho bajarse del pedestal si no están en campaña electoral, los alcaldes de los municipios pequeños y medianos coinciden en la conveniencia de no marcar demasiadas distancias con sus convecinos. Y la mayoría de los ciudadanos de esas localidades difícilmente entenderían una actitud diferente y, por tanto, tampoco votarían a quien la mantuviese. Por discreción, a los regidores o concejales que atienden directamente al público no les gusta entrar en detalles sobre las consultas o peticiones que escuchan en sus despachos, aunque muchos reconocen que en ocasiones «parecen confesionarios». Y ningún regidor, ni siquiera el más complaciente, puede resolver los problemas que le plantean como si fuera un dios. Después de unas semanas de teórica restricción de la atención al público, justificada por la necesidad de poner al día asuntos pendientes del anterior gobierno, Melchor Roel, el alcalde socialista de Viveiro, reanudó ayer las audiencias vecinales. Los martes y los jueves, de 18 a 20.30 horas, y los sábados, de 9 a 14 horas, el primer edil está a disposición de la ciudadanía. Basta con acercarse a la casa consistorial, pedir cita y esperar, aunque cuando la agenda está muy repleta quizás haya que volver otro día. En mente tiene desplazarse periódicamente a los barrios más habitados para escuchar allí las inquietudes vecinales. Aunque tiene nombre de Rey Mago, Melchor Roel no lo es y, por lo que dice, tampoco tiene intención de serlo, al menos cuando quienes se dirigen a él pretenden soluciones para «cuestiones de carácter privado que no se pueden arreglar con el dinero de todos». Se refiere el alcalde a uno de los motivos «habituales» que llevan a los ciudadanos a su despacho. «Vienen a pedir empleo, quizás acostumbrados a otros tiempos, pero ahora los puestos de trabajo en el Concello de Viveiro se cubren mediante una oferta pública a la que tienen acceso todos, sin distinciones. Lo que sí podemos hacer es asesorarles u orientarles, ni más ni menos». En ocasiones, cuando los asuntos inicialmente particulares tienen más trascendencia, el enfoque y la receptibilidad varían. «A partir de temas que nos han planteado vecinos de modo individual hemos descubierto situaciones de carácter más general y, por tanto, públicas. En esos casos, las hemos analizado y hemos adoptado las decisiones oportunas», añade Roel. El regidor viveirense también ha escuchado en su despacho «iniciativas muy importantes para el municipio, por lo cual, tras ser valoradas por el equipo de gobierno, hemos actuado en consecuencia». Melchor Roel y otros mandatarios municipales no lo dicen públicamente, pero a las alcaldías también hay quienes acuden con la pretensión de obtener tratos de favor o a exponer problemas íntimos, tanto que parecen más propios de un confesionario o de consultas médicas. Escuchar ésas y las que cuentan son «obligaciones del cargo y van incluidas en el salario» de las autoridades locales. Unos las asumen mejor; los hay más simpáticos o más antipáticos, más sinceros o más políticos, pero todos saben que sin esas audiencias no podrían ser alcaldes.