William Burroughs, el rico heredero que mató a su esposa jugando a Guillermo Tell y construyó un mito en torno a su tragedia
¿Genio o impostor?

William Burroughs, el rico heredero que mató a su esposa jugando a Guillermo Tell y construyó un mito en torno a su tragedia

Como los gatos, siempre cayó de pie. Su moneda, de cara, siempre. Ni Houdini escapó de tantas como el genial escritor de la generación Beat, nieto del inventor de la primera máquina de sumar (de cuyas regalías vivió toda su familia) y que construyó una personalísima obra literaria y pictórica —y su propia biografía en un mito— a partir de la tragedia que marcó su vida: el asesinato de su propia esposa hace 74 años.

Martes, 25 de febrero 2025, 15:29

Jueves 6 de septiembre de 1951. Calle Monterrey número 122, en la Ciudad de México. Fiesta en el apartamento de los anfitriones estadounidenses a la que asisten otros expatriados. Abundan la ginebra Oso Negro y la benzedrina, muy habituales en la casa. Un vaso cargado de esa misma ginebra oscila inestablemente sobre la cabeza de una de las invitadas, que hace esfuerzos por guardar el equilibrio. A dos metros de ella, su marido empuña una Star 380, legendaria pistola española fabricada en Eibar, haciendo alardes de su puntería, jugando los dos, divertidamente, a Guillermo Tell. La mujer que ya se desangra en el suelo era Joan Vollmer, de sólo 28 años; su marido —sin entender aún si todo es o no real—, William S. Burroughs, una de las figuras más influyentes y disruptivas de la literatura y el arte del siglo XX, justo antes de empezar a serlo.

Generación beat. Jack Kerouac y Allen Ginsberg (aquí con Burroughs) fueron los más destacados autores de la Generación beat, que en los 50 del siglo pasado rechazó los valores tradicionales estadounidenses y abrazó el uso de drogas, la libertad sexual y el estudio de la filosofía oriental. Esta nueva visión influyó en la contracultura posterior y el movimiento hippie.

Aquella tragedia marcó un antes y un después en su vida y lo llevó a la escritura como una forma de expiación: «Me veo obligado ... a llegar a la terrible conclusión de que nunca me habría convertido en escritor si no hubiera sido por la muerte de Joan, y a darme cuenta de hasta qué punto este acontecimiento ha motivado y formulado mi escritura. Vivo con la amenaza constante de la posesión y con una necesidad constante de escapar de la posesión, del Control. De modo que la muerte de Joan me puso en contacto con el invasor, el Espíritu Feo, y me obligó a emprender una lucha que durará toda la vida, en la que no he tenido más opción que escribir para salir de ella».

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Diego Bagnera

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