La primera catedrática de IA en la RAE Asunción Gómez-Pérez, nueva académica de la Lengua «La inteligencia artificial es... como jugar al ajedrez»
Miércoles, 30 de Noviembre 2022, 15:44h
Tiempo de lectura: 5 min
Con tono divulgativo y acento extremeño (es de Azuaga, Badajoz), nos explica su misión desde el sillón Q de la Real Academia Española. Y nos alienta a adentrarnos en el pensamiento computacional desde niños, en primaria. Su especialidad es la inteligencia artificial simbólica, la que trabaja con palabras.
XLSemanal. ¿La inteligencia artificial ayudará en la educación?
Asunción Gómez-Pérez. La educación en inteligencia artificial debería empezar en los colegios, en edades muy tempranas. Y la parte de pensamiento computacional debería introducirse ya en primaria.
XL. ¿En qué consiste el pensamiento computacional?
A.G-P. Es usar unas estructuras de programación: si ocurre 'a', 'b' y 'c', entonces hago 'd'; si además se da la condición 'f', pues hago otra cosa. Un ejemplo: si el coche no arranca, igual dejaste las luces encendidas y no tiene batería. O puede ser que no tenga gasolina o que se ha roto una pieza en el motor. El pensamiento computacional analizaría cada posible fallo que explique por qué el coche no arranca. Exploraría toda la casuística que hace que el coche no arranque.
«No tengo asistentes virtuales: no los necesito. Prefiero buscar yo la información»
XL. ¿Qué ventajas tiene aprender pensamiento computacional?
A.G-P. Define con claridad el problema que se debe resolver, los pasos que hay que seguir y los criterios que pueden influir en la toma de decisiones. Fomenta la creatividad y el pensamiento abstracto. Si los niños en los colegios aprenden pensamiento computacional, pasarán de ser consumidores de tecnologías a pensar en cómo crear y diseñar aplicaciones digitales.
XL. Esa manera de pensar la aplica luego usted en la vida.
A.G-P. Sí, se te queda en la cabeza. Cuando ocurre algo, piensas: «¿Por qué ha ocurrido? ¿Qué pasa si hago esto o hago lo otro?». La inteligencia artificial es... como jugar al ajedrez: vas moviendo ficha a ficha y exploras qué pasa si la pongo aquí, qué pasa si el otro me come... Es explorar qué es lo que puede ocurrir ante cualquier problema.
XL. ¿Qué hace una chica como usted en un sitio como la RAE?
A.G-P. Bailar desde luego no [se ríe]. La Academia necesita incorporar las tecnologías de la inteligencia artificial y, además, por su parte, tiene multitud de recursos útiles para la inteligencia artificial.
XL. Pero su misión en la RAE ¿en qué consiste?
A.G-P. La RAE quiere introducir inteligencia artificial para que el español que generan las empresas en Internet sea correcto.
XL. ¿A qué textos se refiere?
A.G-P. Por ejemplo, las aplicaciones de mensajería instantánea nos dan una función de autocompletar con las palabras que usamos frecuentemente porque hay una serie de algoritmos detrás que han analizado cómo te expresas en esa aplicación. También te sugieren cambios cuando cometes faltas de ortografía. Esa función de autocompletar y de seleccionar la palabra correcta requiere tener un diccionario detrás.
«Si los niños en los colegios aprenden pensamiento computacional, pasarán de ser consumidores de tecnologías a pensar en cómo crear y diseñar aplicaciones digitales»
XL. ¿La función de autocompletar empobrece nuestro idioma?
A.G-P. Claro. Los mensajes a través del móvil están cambiando la forma en la que nos expresamos, porque nos estamos acostumbrando a utilizar frases muy cortas y a veces gramaticalmente incorrectas. Además, como te está proponiendo una serie de palabras para que tú continúes escribiendo, a ti te resulta muy fácil dejarte llevar por lo que te están sugiriendo y esto provoca también cambios en tu manera de expresarte. Se está generando un vocabulario nuevo en lo digital. La Academia quiere establecer una serie de pautas.
XL. ¿Llegarán las máquinas a hablar perfectamente? ¿O hay matices o ironías que no captan?
A.G-P. Algún día, las máquinas hablarán el lenguaje natural con otras máquinas.
XL. ¿Hablarán correctamente?
A.G-P. Para que las máquinas hablen español correcto, tienen que entender el contexto de la conversación. Deben ser capaces de dialogar con el humano de forma correcta e inteligente. Deberían ser capaces de hablar, escribir, entender, dialogar, pensar, razonar. Esas son las capacidades del ser humano que queremos que tengan los dispositivos inteligentes.
XL. ¿Llegarán a tener esas capacidades? Ahora, hablar con los asistentes virtuales es de locos.
A.G-P. Están entrenados para responder preguntas muy sencillas. Para que sean capaces de responder a cualquier cosa, deben tener acceso a un conocimiento enciclopédico y, además, han de tener sentido común. Yo no tengo asistentes virtuales.
XL. ¿Por qué?
A.G-P. No los necesito. Prefiero buscar yo la información a tener algo activo que esté escuchando.
'El que la máquina sea capaz de proponer sinónimos para evitar repeticiones en el texto ya te da una riqueza'
XL. Los datos son cruciales, claro.
A.G-P. La inteligencia artificial necesita grandes cantidades de datos. Pero no es solo eso. Hay otra parte, que es la simbólica, a la que yo me he dedicado siempre, que es la que trabaja con palabras y es una de las razones por las que estoy en la RAE.
XL. ¿La inteligencia artificial puede enriquecer el lenguaje y la comunicación?
A.G-P. Sí, puede ayudarnos a comunicarnos mejor. Nos sugiere, nos corrige, nos indica si una palabra se repite e incluso, cuando no encuentras la palabra precisa, el procesador de texto podría hacerte sugerencias. El que la máquina sea capaz de proponer sinónimos para evitar repeticiones en el texto ya te da una riqueza.
XL. Cuando usted estudió Informática, habría pocas chicas, imagino...
A.G-P. Al contrario, había muchísimas más de las que hay ahora. De verdad. En aquellos momentos había tres facultades de Informática, en Madrid, País Vasco y Barcelona. La formación estaba muchísimo más orientada hacia lo que era Ciencias Matemáticas y Pensamiento Computacional y estaba más lejos de la Ingeniería, el desarrollo de grandes infraestructuras y plataformas. Cuando yo estudié, no había esta brecha que existe ahora.
XL. ¿Cree que el que hablen las máquinas y hagan un montón de cosas puede llevar a una deshumanización de la sociedad?
A.G-P. Yo creo que no. La estrategia europea de inteligencia artificial pone el centro en la persona y en el respeto a los derechos fundamentales de los individuos. Y la inteligencia artificial está promoviendo las Humanidades Digitales y el acceso a la cultura. El hecho de que ciertas actividades las pueda hacer un algoritmo con mayor precisión y velocidad no implica, a mi entender, una deshumanización. Siempre que el humano esté en el proceso. Pongo un ejemplo: hay aplicaciones que detectan el melanoma. Ayudan al paciente y al médico. Pero no es la máquina la que hace el diagnóstico, ella ayuda a que el médico diagnostique. Yo no lo veo como deshumanización, sino como una ayuda.
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