XLSemanal. También es licenciada en Derecho y diplomada en Genealogía y Heráldica.
Almudena de Arteaga. Ejercí el Derecho seis años, pero colgué la toga ... para dedicarme a la literatura y a otras cosas menos divertidas de comentar.
XL. Como por ejemplo...
A.A. Medio en broma digo que soy leñadora, minera y escritora. Este año he plantado seis mil pinos en un bosque en Guipúzcoa, tengo una cantera de arena… [Ríe]. Puedo hablar de mil cosas. En casa siempre se dijo que alguien bien educada debe saber cenar en palacio y trabajar en una ONG en Mali ayudando codo con codo.
XL. A sus cinco nietos ¿les ha contado Caperucita o la historia de España?
A.A. Es bueno alternar, pero mejor aún hacer amena nuestra historia. Eso intentamos los escritores de novela histórica a partir de la lectura de ensayos y tesis doctorales.
XL. Ha novelado la vida de la Beltraneja, Catalina de Aragón, la princesa de Éboli, Eugenia de Montijo… y, ahora, la de Felicitas de Saint-Maxent.
A.A. Me interesan mucho las mujeres fuertes que lo han tenido todo y lo acaban perdiendo. Y he rescatado a muchas del ostracismo. A Isabel de Zendal, por ejemplo. Y hoy la gente la conoce por dar nombre a un hospital.
XL. Felicitas, que enviudó dos veces, dejó Nueva Orleans en 1786 para venir a Madrid con sus tres hijas y, por sus ideas avanzadas, acabó en el destierro.
A.A. ¡Una mujer caribeña desterrada en el frío Valladolid! Eso casi fue lo que promovió su muerte prematura. Vivió poco, pero una vida fascinante.
XL. ¿Ha cambiado mucho todo en palacio?
A.A. Sí, ahora hay más cortesanos en Moncloa. Nuestro Rey no deja que nadie lo influya demasiado ni tiene una corte. En cambio, los presidentes del Gobierno, del color que sean, tienen una corte bastante importante.
XL. Escribió sobre la abdicación de Juan Carlos I y se parece, dice, a la de Carlos V.
A.A. Sí, en ambas fue un gran acierto saber retirarse a tiempo. Y lo digo: soy profundamente monárquica.
XL. Publicó Las mujeres que amaron a Carlos V, ¿escribirá de las de Juan Carlos I?
A.A. ¡Jamás! Para escribir novela histórica con objetividad, deben pasar al menos cien años de los hechos: los documentos notariales pasan a ser públicos y hay mayor objetividad.
XL. ¿Sobre quién será su próximo libro?
A.A. Quizá sobre una guipuzcoana de la que nadie conoce nada. Y no digo quién es porque me han copiado ya demasiadas veces.
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Desayuno de domingo
«Todavía en ayunas, empiezo con el zumo de medio limón. A la media hora tomo un kiwi. Y media hora después, un café con leche».
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Texto: Virginia Drake / Fotografía y vídeo: Javier Ocaña
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