Caso Madeleine
El reto de los McCann: criar a otros dos hijos sin olvidar a Madeleine
Uno de los hermanos de Madeleine McCann, desaparecida hace 19 años, acaba de debutar como nadador de élite. Su trayectoria es un triunfo para sus padres, empeñados en dar a sus otros dos hijos una vida lo más normal posible.
Desde hace casi dos décadas, el apellido McCann repica de forma recurrente en los medios de comunicación. La investigación por la desaparición en el Algarve ... portugués de Madeleine McCann –en paradero desconocido desde el 3 de mayo de 2007– sigue abierta, pero sin hallar todavía a aquella niña que, de estar viva, habría cumplido 23 años el pasado 12 de mayo. Por primera vez, sin embargo, la familia no es noticia por el célebre caso, sino por los logros de otros de sus miembros.
Sean McCann, hermano menor de Madeleine (y gemelo de Amelie, la otra hija de la familia), acaba de debutar como nadador de elite en los Juegos de la Commonwealth en las pruebas de 400, 800 y 1500 metros libres, llegando a la final en la primera de las pruebas. A sus 21 años, este logro, en una trayectoria marcada, según sus entrenadores, por el esfuerzo y la constancia, es una muestra de cómo los McCann habrían conseguido mantener el equilibrio entre la búsqueda de su hija mayor y la educación de sus otros dos hijos. Sean, de hecho, además de una de las promesas británicas de la natación, es también un aplicado estudiante de Ingeniería; lo mismo que Amelie, que estudia Geografía y también practica la natación y el triatlón.
Ambos reflejan así el objetivo que sus padres, Kate y Gerry, se fijaron hace años en medio de su terrible drama familiar: que sus otros dos hijos, que tenían dos años cuando vieron a su hermana mayor por última vez, crecieran con la mayor normalidad posible. «Les debíamos una vida plena», declaró Kate hace años.
Obtener equilibrio y estabilidad ha sido, en realidad, la gran batalla de los McCann en estos casi veinte años. Mientras mantienen sus trabajos –Gerry es cardiólogo y profesor en la Universidad de Leicester; Kate es anestesista y acompaña y apoya a personas con demencia–, ambos dedican buena parte de su tiempo a seguir buscando a la mayor de sus hijas.
Los padres se fijaron una meta: que sus otros dos hijos crecieran con la mayor normalidad posible. «Les debíamos una vida plena»
Sobre todo, Kate, que ejerce como la muy activa embajadora de Missing People, la mayor organización británica de búsqueda de personas desaparecidas y apoyo a sus familias, y, además, sigue gestionando el Madeleine's Fund: Leaving No Stone Unturned (Fondo Madeleine: No dejamos piedra sin remover) creado por la pareja apenas doce días después de la desaparición de Madeleine para financiar su búsqueda, llevar a los responsables ante la justicia, apoyar a la familia y ayudar en la búsqueda de otros menores desaparecidos.
Cada aniversario de la tragedia, de hecho, Kate y Gerry repiten un mensaje: Madeleine es parte de su familia y no dejarán de buscar mientras exista la mínima posibilidad de saber qué le pasó a su hija aquella noche de mayo en la turística localidad de Praia da Luz.
La investigación, mientras tanto, permanece abierta en el Reino Unido y Alemania, donde un ciudadano alemán llamado Christian Brückner figura desde 2020 como el principal sospechoso. Sin embargo, no ha sido acusado formalmente ya que él se declara inocente y la Policía no ha conseguido reunir evidencias definitivas para llevarlo a juicio con garantías y sortear así una más que posible absolución que dificultara futuros intentos de procesarlo en caso de hallarse nuevas pruebas. Scotland Yard, por su parte, mantiene abierta la Operación Grange, con un equipo específico que mantiene todas las líneas de investigación abiertas.