La historia del más heroico de los fracasos
La expedición británica al Polo Sur

La historia del más heroico de los fracasos

El británico Robert Scott y sus hombres pretendían ser los primeros en alcanzar el Polo Sur. Fracasaron. Cuando llegaron, en enero de 1912, comprobaron que el noruego Amundsen lo había logrado 35 días antes. La terrible decepción acabó por agotarlos. No lograron regresar. Murieron los cinco. Pero eso no impidió que fuesen considerados unos héroes ni que aún resulten conmovedoras las cartas que Scott escribió a su mujer mientras agonizaba. Recordamos su gesta.

Fernando González Sitges

Jueves, 21 de noviembre 2024, 16:08

Mi queridísima esposa: estamos en una situación muy difícil, y albergo serias dudas sobre si seremos capaces de salir de ella... Si algo me ocurre, me gustaría que supieras cuánto has significado para mí y cuántos maravillosos recuerdos me acompañan en la hora de mi partida. También quiero que te consueles sabiendo que no he sufrido ningún daño y que abandono este mundo libre de sufrimiento y lleno de salud y vigor. [...] Querida, no es fácil escribir por el frío: estamos a –70º C y la tienda es nuestro único refugio. Sabes que te he amado, que mis pensamientos han estado siempre contigo y debes saber que para mí lo peor de esta situación es saber que no te volveré a ver. Hay que afrontar lo inevitable. Tú me animaste a liderar esta expedición y sé que eras consciente del peligro que entrañaba. Lo he hecho bien, ¿no crees? Dios te bendiga».

Dentro de una pequeña tienda en medio de la ventisca, a 70 grados bajo cero, Scott escribía a su mujer: «Hay que afrontar lo inevitable»

Estos fragmentos de la última carta del capitán Robert Scott a su mujer –con el encabezamiento «A mi viuda»– son el epílogo de una de ... las mayores y más heroicas gestas polares de todos los tiempos. En una carrera por ser los primeros en llegar al Polo Sur, ingleses y noruegos realizaron una durísima travesía por el interior de la Antártida. Por parte de los noruegos, la empresa estaba encabezada por Roald Amundsen, gran experto en travesías polares, magnífico esquiador y un veterano en el uso de trineos arrastrados por perros. Por parte de los ingleses, la dirección recaía en Robert Falcon Scott, capitán de la Royal Navy, hombre de salud delicada pero de gran determinación y con una importante experiencia en expediciones polares.

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